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INTERVENCIÓN
DE S.E. MONS. JAVIER LOZANO BARRAGÁN EN LA 56 ASAMBLEA DE LA ORGANIZACIÓN
MUNDIAL DE LA SALUD
Ginebra, 21 de mayo de 2003
Sr. Presidente, Distinguidos Ministros, Honorables
participantes:
Sr. Presidente, lo saludo atentamente y lo felicito por la
acertada dirección de la presente Asamblea.
En el decenio pasado más de dos millones de niños han sido
asesinados en conflictos armados, 6 millones han quedado inválidos, docenas de
miles han sido mutilados por las minas antihombre; en el 2002, 300,000 niños
han sido reclutados como soldados; más de 4 millones trescientos mil niños han
muerto recientemente de SIDA, cada día sólo en África se infectan de SIDA 7
mil niños, y han quedado más de 14 millones huérfanos por el SIDA. La pobreza
permanece como la principal causa de las enfermedades del niño. Mil doscientos
millones de personas viven con menos de un dólar por día. Aún en los países
más ricos, uno de cada seis niños vive bajo la línea de la pobreza. La brecha
entre ricos y pobres se ensancha cada vez más; el 30% de los niños de menos de
cinco años sufren hambre o están mal nutridos, el 50% de toda la población
africana subsahariana carece de agua potable.
250 Millones de niños menores de 15 años trabajan, de los
cuales entre 50 y 60 millones lo hacen en condiciones de peligro. Según la
Organización mundial del Trabajo 120 millones de niños y niñas entre los 5 y
14 años trabajan a tiempo completo, muchos de ellos 6 días a la semana y
algunos, los 7. Son obligados a hacerlo muchas veces encerrados en locales sin
ventilación, mal iluminados y con guardias armados para evitar que huyan.
Hoy, muchos niños y adolescentes están abandonados a sí
mismos y a sus instintos. Sus ambientes son Internet y la TV. Se han extendido
por todos lados los stereo/lectores de compact disk, las computadoras, los
"playstations", las cámaras digitales, los celulares. No hay ningún
control para los programas de TV o de Internet en la que navegan sin dirección
moral de ninguna clase. Se ha extendido el comercio sexual, la pedofilia, la
violencia en las escuelas, los crímenes, las pandillas, etc. Según datos de
ISTAT en muchos países un niño, en la etapa escolar habrá visto 15,000 horas
de TV y habrá "asistido" a 18,000 homicidios bajo un ambiente pleno
de violencia, droga y sexo.
Muchas familias han renunciado a su deber educativo. El padre y
la madre trabajan y nunca tienen tiempo para sus hijos. No dan a sus hijos amor,
cuidado, comunicación personal, formación de la conciencia moral, enseñándoles
a distinguir lo que es bueno de lo que es malo. Es peor todavía cuando las
familias están divididas y se dividen a los hijos. Muchas veces la educación
escolar se reduce a una mera información renunciando a la auténtica formación
ya que priva la norma de "no directividad", pues piensan que la norma
dañaría los derechos de los niños a autodeterminarse.
Ante la situación preocupante del ambiente que rodea al niño,
las 7 direcciones para el futuro que propone la OMS me parecen muy adecuadas. En
efecto, pienso que se deba dar prioridad a la salud materno-infantil, prevenir
las enfermedades contagiosas infantiles, evitar los accidentes, mejorar el
ambiente físico, en especial con relación al agua, a la higiene y sanitarios,
a la polución ambiental, a los transmisores de enfermedades, a los peligros que
ofrecen los componentes químicos, a golpes y accidentes, a la conducta de los
niños y adolescentes, a su desarrollo psico-social, y a la atención a niños
en especial situación de riesgo como fuesen los "niños de la calle".
Por nuestra parte, reconociendo la urgencia del total de las
direcciones ofrecidas, insistimos en dos puntos urgentes para crear el ambiente
adecuado para el niño: el primero, combatir la pobreza con medios adecuados
dentro de la presente economía globalizada. Una economía fin en sí misma no
puede más que generar injusticias a toda escala. La economía, globalizada o
no, es para la persona y no la persona para la economía. Es tiempo de tomar en
serio la exigencia del bien común internacional que ahora llamaríamos bien
"global" internacional. La inequidad existente entre países
desarrollados y países en vías de desarrollo, no es absolutamente sostenible.
El otro no menos importante, mencionado por la OMS, es la
conducta y el desarrollo psicosocial del niño. El niño, como persona humana,
es un ser muy complejo, se entrelazan sus aspectos físicos, sexuales, psíquicos,
mentales, económicos, sociales, políticos, espirituales; estos aspectos son a
manera de los vasos comunicantes y exigen un ambiente holístico y no
sectorializado. Se desarrolla la persona completa y no sólo uno de sus
aspectos. La conducta del niño es el auto desarrollo de su propio proyecto
vital; para ello debe saber quién es, qué desea, qué lo construye y qué lo
destruye; y en esta complejidad necesita de una clara y firme dirección.
El principal ambiente para su auto comprensión es el afecto y
el amor y la dirección segura a partir de sus padres y de toda su familia,
cuando esto falta se dificultan y muchas veces se vuelve nocivo el desarrollo de
los demás aspectos. El ambiente a privilegiar es el ambiente sano familiar que
constituye una familia estable y bien fundada que equilibre todos los aspectos
del crecimiento de la persona humana. La Escuela, dentro de la comunidad
educativa que verdaderamente forme al niño, debe ser el ambiente que prolonga
la misma familia y la ensancha. Se exige una continuidad y retroalimentación
recíproca entre la familia y la comunidad escolar que introduzca y sitúe críticamente
al niño en el ambiente completo societario. Concluyendo, para mejorar el
ambiente infantil se impone prioritariamente combatir con eficacia la pobreza
nacional e internacionalmente, y fortalecer la familia junto con la auténtica
formación escolar.
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