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PEREGRINACIÓN
DE ALGUNOS MIEMBROS DE LA SECRETARÍA DE ESTADO A SANTIAGO DE COMPOSTELA
DISCURSO DE MONSEÑOR LEONARDO SANDRI AL SR. DON
MANUEL FRAGA IRIBARNE, PRESIDENTE DE LA XUNTA DE GALICIA
Excelentísimo señor presidente:
Permítame, antes de nada, transmitirle a usted y a todo el pueblo gallego el
cordial saludo del Santo Padre Juan Pablo II, que tan gratos recuerdos conserva
de esta querida tierra, que ha tenido oportunidad de visitar en dos ocasiones:
en 1982, con motivo de su primer viaje a España, y en 1989, para participar en
la inolvidable IV Jornada mundial de la juventud.
Quisiera expresarle también mi agradecimiento personal, y el de mis
colaboradores aquí presentes, por el grato encuentro de esta noche, así como por
la posibilidad que nos ha brindado a lo largo de estos días de poder conocer de
cerca la realidad jacobea: el Camino de Santiago y su espiritualidad.
Conocida es la importancia que este Camino ha tenido en la construcción europea.
Conviene recordar esto precisamente en el momento tan decisivo que atraviesa
actualmente el continente europeo, cuando sus gobernantes buscan encauzar el
futuro mediante una Carta Magna que recoja el sentir de todos sus ciudadanos.
Europa se levantó sobre la base común del cristianismo que inspiró su
construcción como un continente sólido, apuntalado sobre los auténticos valores
del Evangelio. El Camino de Santiago, espacio y tiempo para el diálogo y la
reconciliación e itinerario de fraternidad espiritual, fue el auténtico forjador
de la unidad de los pueblos de Europa.
Solamente desde esta perspectiva podrán ser superadas las dificultades del
momento presente y favorecer el progreso del viejo continente hacia una Casa
común donde, sin olvidar las desventuras de tantos hombres y mujeres de otros
lugares del mundo que sufren el flagelo del hambre y la guerra, se pueda
convivir solidaria y pacíficamente.
Son muchos los retos. El fenómeno del terrorismo que tan duramente acaba de
golpear al noble pueblo español; las culturas de muerte que niegan la existencia
a los más indefensos; el materialismo exacerbado, ... pero también son muchas
las esperanzas de tantos hombres y mujeres de buena voluntad, que sueñan con los
cielos nuevos y la tierra nueva.
Hoy, más que nunca, desde Galicia, meta de la peregrinación a Compostela,
recuperan toda su fuerza las palabras proféticas con las que el Papa Juan Pablo
II en el año 1982 exhortó a Europa desde Santiago a reencontrar su verdadera
identidad: "Europa, ... vuelve a encontrarte. Sé tu misma. Descubre tus
orígenes. Aviva tus raíces. Revive aquellos valores auténticos que hicieron
gloriosa y benéfica tu presencia entre los demás continentes. Reconstruye tu
unidad espiritual... Tú puedes ser todavía faro de civilización y estímulo de
progreso para el mundo".
Teniendo muy presentes estas últimas palabras, permítame también, señor
presidente, que como argentino agradezca personalmente la contribución al
desarrollo social y espiritual de mi nación, llevada a cabo a través de tantos
gallegos que, en la búsqueda de un futuro mejor, emigraron desde principios del
siglo pasado a Argentina, dejando plasmada la impronta jacobea en muchos de sus
pueblos y ciudades. Sé muy bien que ustedes son agradecidos y ahora, en la
reciente situación que ha atravesado mi país, han mostrado con su solidaridad
que el estrecho vínculo entre Galicia y Argentina continúa vivo. El Gobierno que
usted preside viene colaborando decididamente con nuestras autoridades e
instituciones.
De nuevo, en nombre de todos mis colaboradores y en el mío propio, le reitero
nuestro agradecimiento más sincero, a la vez que pido a Dios por intercesión de
Santa María del Camino, la Virgen Peregrina, y de los apóstoles Pedro y Pablo y
de Santiago el Mayor, conceda su bendición a usted, señor presidente, a su
Gobierno y a todo el pueblo de Galicia. ¡Muchas gracias! ¡Viva Galicia! ¡Viva
España!
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