A su excelencia reverendísima
Mons. MARIANO DE NICOLÒ
Obispo de Rímini
Excelencia reverendísima:
Con gran alegría el Santo Padre se hace espiritualmente presente, a través de
este mensaje, en la XXVI edición del Meeting de Rímini, que tiene por
título: "La libertad es el mayor bien que los cielos han dado a los hombres".
El tema de este año es de extraordinaria importancia en un momento histórico y
cultural en el que nada se tergiversa tanto como el término libertad. Es
verdad: Dios ama por encima de todo nuestra libertad. Quiere que seamos libres,
nos ama en cuanto seres libres hasta el punto de aceptar el riesgo de que nos
alejemos de él, con tal de salvar en nosotros la posibilidad de reconocerlo sin
constricciones interiores.
Pero ¿por qué Dios ama nuestra libertad? Porque en nosotros ve la imagen de su
Hijo encarnado, que libremente se adhirió siempre al proyecto del Padre,
libremente aceptó un cuerpo y libremente se humilló hasta la muerte en la cruz,
en la oblación sacrificial que el sacramento de la Eucaristía actualiza cada día
en el altar. Del mismo modo, nosotros sólo podremos hacer la experiencia de ser
verdaderamente libres cuando, aceptando sin reservas el proyecto de Cristo,
participemos también en su libertad.
Por tanto, la libertad auténtica es fruto del encuentro personal con Jesús. En
él Dios nos da y nos restituye la libertad que, de otro modo, habríamos perdido
para siempre a causa del pecado de nuestros primeros padres. A cada uno de
nosotros le sucede lo mismo que le sucedió a la samaritana de la que habla san
Juan en su evangelio (cf. Jn 4, 5-43): sintió que renacía interiormente
y tuvo la sensación de volver a ser verdaderamente libre en el encuentro con
aquel "hombre" que le dijo todo lo que había hecho y le reveló su verdadero
rostro y su destino.
Al contrario, el joven rico (cf. Mt 19, 16-22) reconoció en el Señor la
posibilidad de una realización humana, pero no tuvo la valentía de seguirlo
hasta el fondo, porque, como dice el evangelio, tenía muchos bienes. Creía
erróneamente que la verdadera libertad, que anhelaba ardientemente, era ausencia
de vínculos, de relaciones y de toda obediencia. Y así, aun siendo aparentemente
libre de actuar según sus decisiones autónomas, se fue triste. Sin duda, podemos
intentar construir nuestra existencia prescindiendo de Cristo, pero con la única
consecuencia de que permaneceremos siempre solos y desconsolados.
El mensaje que el Santo Padre envía a todos los participantes en el Meeting
es que sólo Jesús nos hace libres. No se puede pensar en la libertad sin evocar
el término liberación, que forma parte del nombre de vuestro Movimiento.
Jesús es para nosotros la liberación. La liberación del pecado, de nuestros
falsos deseos y, en definitiva, de nosotros mismos. Ubi fides ibi et libertas:
Su Santidad confirma ahora estas palabras, pronunciadas con ocasión del funeral
del querido monseñor Giussani, reafirmando que la liberación es la reverberación
existencial más hermosa que la fe puede suscitar en nuestra vida.
Con estos sentimientos, el Santo Padre expresa su deseo de buen trabajo a los
participantes en el Meeting, y a todos imparte su bendición, propiciadora
de abundantes dones celestiales.
Al manifestar a los organizadores de la iniciativa también mis cordiales deseos
de pleno éxito, me confirmo afectísimo en el Señor.
Vaticano, 25 de julio de 2005
Cardenal Angelo SODANO
Secretario de Estado