 |
INTERVENCIÓN DEL CARDENAL ANGELO SODANO EN LA CEREMONIA CONMEMORATIVA DEL
60º ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DE LA FAO*
Roma, lunes 17 de octubre de 2005
Señores jefes de Estado y de Gobierno; señor director general; señoras y
señores:
Me alegra participar en esta asamblea extraordinaria, reunida para celebrar el
60° aniversario de la Organización de las Naciones Unidas para la alimentación y
la agricultura. A todos los presentes transmito también el deferente saludo de
Su Santidad el Papa Benedicto XVI, que os expresa a todos un cordial deseo de
provechoso trabajo.
1. El aniversario que conmemoramos hoy es significativo. Nos hace volver al
feliz momento de la institución de la FAO, surgida para librar a la humanidad
del fantasma del hambre mediante la promoción de la actividad agrícola en cada
país, con una cooperación efectiva entre los Estados. Este es un objetivo
siempre actual, más aún, resulta más urgente que nunca, ante una situación
mundial en la que los pueblos están afectados por penosas y recurrentes crisis alimentarias, mientras que hay otros países en los que la abundancia de la
producción plantea muchos interrogantes sobre sus modelos de vida. Hoy, la FAO
se encuentra ante un mundo que, a pesar de algunas dolorosas divisiones,
manifiesta una necesidad creciente de reunirse en torno a objetivos comunes para
dar un sentido solidario a la convivencia de la familia humana.
Por eso, siento el deber de decir unas palabras de agradecimiento especialmente
a cuantos trabajan en la FAO y, en particular, a usted, señor director general,
a quien renuevo la expresión de mi más viva gratitud por el empeño puesto hasta
ahora en un sector tan importante como el de la alimentación y la agricultura.
2. A nadie pasa desapercibido un dato: la institución de la FAO coincide con la
formación de la más amplia "familia de las Naciones", cuyos ideales comparte la
Organización, como bien subraya la sintonía existente entre los principios
fundamentales que rigen su Constitución y los que contiene la Carta de
las Naciones Unidas. Promover el desarrollo agrícola y la formación de
condiciones que garanticen plenamente el derecho fundamental a la alimentación
constituye una aportación decisiva a la causa de la seguridad internacional y,
por tanto, de la paz. Al instituir la FAO, el 16 de octubre de 1945, la
comunidad internacional no sólo manifestó su deseo de reforzar una cooperación
eficaz entre los Estados en un sector fundamental como el de la agricultura,
sino que también dejó entrever su intención de encontrar medios idóneos para una
alimentación suficiente para todo el mundo, compartiendo de forma racional los
frutos de la tierra. Hoy, después de sesenta años, no hay que permitir que las
enormes dificultades que sigue planteando esta tarea debiliten la firmeza del
compromiso.
3. La celebración de un aniversario es un buen momento para reflexionar sobre lo
que se ha hecho hasta ahora y sobre los obstáculos que se interponen en la
acción futura. En concreto, ¿cuáles son los motivos que impiden a la acción
internacional transformar la realidad mundial en una dimensión digna de la
persona humana? Es sabido que a nivel mundial se puede disponer de alimento
suficiente para satisfacer las necesidades de todos. ¿Por qué, entonces, tantas
personas corren el riesgo de morir de hambre? Muchos son los motivos de esta
situación paradójica en la que coexisten abundancia y escasez. Uno consiste en
que algunas formas de asistencia al desarrollo están subordinadas a la actuación
por parte de los países más pobres de políticas de ajuste estructural, para
poder acceder al mercado de los productos agrícolas. Además, en los países más
desarrollados existe una cultura consumista que tiende a exaltar falsas
necesidades, en detrimento de las reales.
4. Así pues, una campaña eficaz contra el hambre requiere mucho más que una
simple indicación de cómo deben funcionar correctamente los mecanismos de
mercado o las técnicas para obtener niveles más altos de producción alimentaria.
Ante todo, es necesario redescubrir el sentido de la persona humana, en su
dimensión individual y comunitaria, comenzando por su vida familiar, de la que
deriva el sentido de solidaridad y el compartir. Pienso en la familia rural
llamada a gestionar con su trabajo la pequeña empresa familiar, pero también a
transmitir la idea de relaciones basadas en el intercambio de conocimientos
recíprocos, valores, ayuda pronta y respeto. Un cuadro que responde bien a la
necesidad de construir las relaciones entre los pueblos sobre la base de una
disponibilidad auténtica y constante, capaz de preparar a cada país para
satisfacer las necesidades de quienes se encuentran en dificultades.
5. Distinguidas autoridades, en vuestros esfuerzos al servicio del bien común,
la Iglesia católica está cerca de vosotros, como lo testimonia la atención con
la que la Santa Sede sigue la actividad de la FAO desde 1948. Al celebrar este
60° aniversario con vosotros, la misma Sede apostólica desea aseguraros su apoyo
constante a vuestro compromiso en favor de la causa del hombre, que en concreto
significa apertura a la vida, respeto al orden de la creación y adhesión a los
principios éticos que son desde siempre el fundamento de la vida social.
Asimismo, quiero expresar un deseo a cuantos trabajan, en todos los niveles,
para garantizar la eficiencia de la acción de la Organización: les deseo que
sean capaces de manifestar en su aportación no sólo la excelencia del servicio
técnico y profesional, sino también relaciones de verdadera amistad, que se
manifiesten en estima sincera por las diversas tradiciones y culturas de los
pueblos de la tierra.
6. El profeta Isaías proclamaba la aurora de la paz universal uniéndola a una
imagen que asume un gran significado para la FAO: ; sólo habrá paz cuando los
pueblos "forjen de sus espadas arados, y de sus lanzas podaderas" (Is 2,
4). En estas palabras tenemos la consideración de la lucha contra el hambre como
prioridad y compromiso orientado a proporcionar a cada uno los medios para
ganarse su pan de cada día, en vez de destinar recursos a conflictos y guerras.
Cuanto más se gaste en armamentos, tanto menos quedará para los que tienen
hambre. La lucha contra el hambre constituye la ardua tarea a la que vosotros,
responsables de la FAO, estáis llamados, junto con los organizadores del
Programa alimentario mundial (PAM). El Papa Benedicto XVI os envía su afectuoso
apoyo en este compromiso al servicio de la comunidad internacional. Que Dios
omnipotente, dador de todo bien, colme vuestra obra de abundantes bendiciones.
* L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española n°43 p.6.
|