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CARTA DEL CARDENAL ANGELO SODANO,
EN NOMBRE DEL PAPA, CON OCASIÓN
DE LA LVII SEMANA LITÚRGICA NACIONAL ITALIANA (VARESE, 21 - 25 DE AGOSTO DE 2006)
A Su Excelencia Reverendísima Mons. LUCA BRANDOLINI
Obispo de Sora-Aquino-Pontecorvo.
Excelencia reverendísima:
Me alegra transmitirle el saludo cordial del Sumo Pontífice a usted, a los
organizadores y a los participantes en la LVII Semana litúrgica nacional, que
tendrá lugar en Varese, sobre el tema: "Celebramos a Jesucristo, esperanza del
mundo". Esta cita anual constituye una etapa de preparación para la próxima
Asamblea eclesial de la Iglesia italiana, que se realizará en Verona y que será
ocasión de renovada conciencia y responsabilidad pastoral al servicio del
Evangelio.
Reflexionar en el significado de la celebración litúrgica como fuente de
esperanza para todos implica centrar la atención en el acontecimiento de la
muerte y resurrección de Cristo, fundamento de nuestra esperanza. El apóstol san
Pedro afirma: "Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo quien,
por su gran misericordia, mediante la resurrección de Jesucristo de entre los
muertos, nos ha reengendrado a una esperanza viva, a una herencia incorruptible,
inmaculada e inmarcesible" (1 P 1, 3-4).
Sí, el Resucitado es la fuente de nuestra esperanza y toda celebración infunde
en el corazón del hombre el misterio de esperanza plenamente realizado en
Cristo. Por tanto, es sugestivo el tema de vuestro congreso, pues indica que, a
través de la celebración litúrgica, el hombre insertado en el misterio pascual
es transfigurado por el Resucitado.
De este modo la oración abre nuestra vida al proyecto de Dios y nos impulsa a
ser instrumentos dóciles en sus manos para cambiar el modo de vivir y, por
consiguiente, la historia de nuestro ambiente. La celebración litúrgica abarca
así los diversos aspectos de la existencia: el mundo de los afectos y de las
relaciones, la fragilidad y las debilidades comunes, la experiencia del trabajo
y del descanso, proclamando siempre la primacía del amor de Dios.
El Santo Padre Benedicto XVI en su primera carta encíclica,
Deus caritas est,
escribe: "En la liturgia de la Iglesia, en su oración, en la comunidad viva de
los creyentes experimentamos el amor de Dios, percibimos su presencia y, de este
modo, aprendemos también a reconocerla en nuestra vida cotidiana" (n. 17). La
experiencia de la bondad de Dios en la liturgia renueva el don de la esperanza.
La celebración litúrgica, al liberar el corazón del hombre de las preocupaciones
diarias, le infunde nueva confianza; el momento de la celebración comunica la
alegría de esperar en un mundo mejor, de vivir en la Iglesia, de ser amados por
Dios y de poder corresponder a su amor, de ser perdonados y salvados. Por eso,
es preciso ayudar al creyente a comprender que para conservar, reavivar,
testimoniar y comunicar la esperanza, debe volver a celebrar, a contemplar a
Jesús, el Resucitado.
Su Santidad desea que la LVII Semana litúrgica nacional de Varese ponga de
relieve, a través de sus momentos de reflexión y oración, que la esperanza
cristiana se alimenta de la acción celebrativa -que es acción de Dios-, acción
que continuamente nos sumerge en la Pascua de Cristo, fuente de toda esperanza.
El Sumo Pontífice, a la vez que asegura su oración por el pleno éxito de los
trabajos, invoca sobre todos los presentes en el encuentro la maternal
protección de Santa María del Monte, y le imparte a usted, venerado hermano, al
arzobispo de Milán, cardenal Dionigi Tettamanzi, a los relatores y a los
participantes, una bendición apostólica especial.
Uniendo mi saludo y mis deseos personales, aprovecho la ocasión para confirmarme
suyo afectísimo en el Señor.
Vaticano, 7 de agosto de 2006
Cardenal Angelo Sodano
Secretario de Estado
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