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63ª
SESIÓN DE LA ASAMBLEA GENERAL DE LA ONU
CON RESPECTO A LA "DECLARACIÓN SOBRE DERECHOS HUMANOS,
ORIENTACIÓN SEXUAL E IDENTIDAD DE GÉNERO"
PRESENTADA POR LA PRESIDENCIA FRANCESA
DE LA UNIÓN EUROPEA
INTERVENCIÓN DE LA SANTA
SEDE
Jueves 18 de diciembre de 2008
La Santa Sede aprecia los esfuerzos realizados en la Declaración sobre
derechos humanos, orientación sexual e identidad de género —presentada a la
Asamblea general de las Naciones Unidas el 18 de diciembre de 2008— para
condenar toda forma de violencia con respecto a las personas homosexuales, así
como para impulsar a los Estados a tomar todas las medidas necesarias para poner
fin a todas las penas criminales contra ellas.
Al mismo tiempo, la Santa Sede observa que la formulación de esa Declaración va
mucho más allá del objetivo antes señalado y que comparte.
En particular, las categorías "orientación sexual" e "identidad de género",
empleadas en el texto, no encuentran reconocimiento o una definición clara y
compartida en el derecho internacional. Si se tuvieran en cuenta en la
proclamación y en la traducción a la práctica de los derechos fundamentales,
serían causa de una grave incertidumbre jurídica, y minarían la capacidad de los
Estados de adherirse y de actuar nuevas convenciones y modelos de derechos
humanos, así como los ya existentes.
Aunque la Declaración condena justamente todas las formas de violencia contra
las personas homosexuales y afirma el deber de protegerlas de ellas, el
documento, considerado en su totalidad, va más allá de este objetivo y, en
cambio, suscita incertidumbre en el derecho, además de poner en tela de juicio
las normas existentes sobre derechos humanos.
La Santa Sede sigue sosteniendo que se debe evitar cualquier signo de injusta
discriminación con respecto a las personas homosexuales, y exhorta a los Estados
a poner fin a las penas criminales contra ellas.
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