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CARTA DEL CARD. JEAN
VILLOT,
EN NOMBRE DEL SANTO PADRE PABLO VI,
CON MOTIVO DEL PRIMER CENTENARIO DEL NACIMIENTO
DE SANTA GEMA GALGANI
A Mons. Giuliano Agresti
Arzobispo de Luca
Excelencia reverendísima:
La celebración del primer centenario del nacimiento de Santa Gema Galgani
(1878-1903), ofrece al Santo Padre la ocasión propicia para recordar el ejemplo
y la vida de la virgen de Luca; esta Santa, a pesar del tiempo transcurrido, no
deja de ejercer gran influencia en los fieles que desean aprender la sublime "ciencia de Jesucristo" (Flp 3, 8), ya que Gema Galgani demostró con su vida no saber otra cosa que Jesucristo, y
Este crucificado (cf. 1 Cor 2 2).
En una época que, a causa de las influencias del secularismo y del hedonismo,
va perdiendo con indiferencia fácil el sentido del pecado y la conciencia de la
culpa, el mensaje de Santa Gema sigue siendo elocuente como nunca. En efecto,
por encima de los fenómenos extraordinarios que tanta parte tuvieron en su
breve existencia, hoy llama la atención del cristiano sobre todo aquel sentido vivo y doloroso del
pecado que ella, a pesar de su inocencia, experimentó en dramática solidaridad con los
hombres, atribuyéndose libremente las culpas de éstos hasta el punto de
experimentar profunda alegría en el sufrimiento por los "pecados del mundo" (cf.
Jn 1, 29), pudiendo repetir con el Apóstol Pablo: "Estoy lleno de consuelo, reboso
de gozo en todas nuestras tribulaciones" (2 Cor 7,4).
Ella misma, a quien le preguntaba sobre el camino mas fácil para aprender a
amar a Jesús; respondía: " ¿Quieres amar siempre a Jesús? No dejes
de sufrir por El ni un solo instante" (Scritti vari,
pag. 290).
Esta unión con Cristo en la pasión se convirtió también muy pronto en unión con
El en el misterio de la redención mediante la reparación personal haciéndose, a
ejemplo de su Amado, "propiciación por los pecados" (1 Jn 4, 10).
Así, conjugando la contemplación con la acción reparadora, según la máxima
ascética "la acción nace de la abundancia de la contemplación", ella misma fue
instrumento elegido de redención para todas las personas con quienes se
encontraba en la ciudad "del Santo Rostro", que para ella se había convertido en
monasterio ideal en el que cada una de las calles representaba un pasillo, y
cada casa era considerada como una celda. De esta manera su vocación a la vida monástica se ensanchó con proporciones correspondientes a toda la ciudad de Luca, la ciudad
de su corazón de la que jamás se alejaría. La Santa no faltó nunca a esta "solemne investidura" ni siquiera cuando pidió el holocausto
que la asociaría para siempre a un seguimiento privilegiado de Cristo,
seguimiento marcado de manera inconfundible por la expiación extraordinaria que
confirió a Santa Gema el justo título de hija de la pasión y de la resurrección,
es decir, hija predilecta de la Iglesia, tan tiernamente amada por la Santa en
la persona del Papa León XIII, del obispo mons. Giovanni Volpi, y de los
sacerdotes, especialmente del pasionista p. Germano de San Estanislao, su
director espiritual.
En este tiempo de Cuaresma, en el que la sagrada liturgia invita a todos los
fieles a vivir de nuevo el misterio pascual, tan apasionadamente sentido por
Santa Gema, el Sumo Pontifica hace un ferviente llamamiento a considerar de nuevo
este mensaje, deseando que la anunciada semana de estudio sobre el tema
"Mística y misticismo, hoy" sirva para evocar las grandes realidades del bautismo y las consignas
estimulantes de las bienaventuranzas evangélicas de las que todo cristiano debe
dar testimonio ante el mundo, sin excluir, al mismo tiempo, la atención a las
innegables —pero reales y operantes en la Iglesia— experiencias místicas a las
que el Señor llama según su misterioso designio a algunas almas.
El Santo Padre expresa estos votos en relación con las iniciativas organizadas
por esa archidiócesis en orden a dar nuevo eco a la espiritualidad de la Santa,
en un momento en que los hombres se dejan absorber tan fácilmente por el encanto
falso de las cosas terrenas; y al mismo tiempo desea unirse espiritualmente a
las buenas gentes de la región de Luca, que en el marco de las manifestaciones
centenarias irán en peregrinación al santuario de Santa Gema; el Papa desea
también orar por la urgente conversión de las almas, y se encomienda a las
súplicas de estos peregrinos con el fin de obtener el apoyo indispensable para
su ministerio de Pastor universal.
Con estos paternales sentimientos e1 Vicario de Cristo imparte de corazón a
Vuestra Excelencia y a cuantos desean seguir a la seráfica virgen por el camino
de la pasión y de la resurrección, una bendición apostólica especial en prueba
de su benevolencia y deseando la continua asistencia divina.
Aprovecho gustoso la ocasión para confirmarme de Vuestra Excelencia
Reverendísima, devotísimo.
Cardenal Jean VILLOT
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