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MENSAJE DEL CARDENAL TARCISIO BERTONE SECRETARIO
DE ESTADO A LOS PARTICIPANTES EN EL ENCUENTRO CONTINENTAL DE PASTORAL MARIANA
A los participantes en el Encuentro Continental de Pastoral
Mariana
Con ocasión de la celebración del Congreso Continental de
Pastoral Mariana que tiene lugar en la Ciudad de México, me es grato transmitir
el cordial saludo de Su Santidad Benedicto XVI a cuantos participan en él con el
propósito de fomentar la devoción mariana en los países de Latinoamérica y El
Caribe, para que ello redunde en una toma de conciencia más profunda de lo que
significa ser verdaderos discípulos de Cristo y testigos de su Evangelio.
Esas queridas tierras están sembradas de insignes santuarios y
lugares dedicados a la Santísima Virgen María, bajo diversas advocaciones, meta
de multitudes que acuden en peregrinación para manifestar su afecto, implorar su
ayuda y consuelo en las dificultades de la vida o sentir más de cerca su
protección en las vicisitudes personales, familiares y sociales. María está
ciertamente muy dentro del corazón de las gentes de cualquier condición y esto
es una muestra del profundo sentido religioso, al que la Iglesia está llamada a
prestar una especial atención pastoral.
A la devoción mariana se une también el arte con que María ha
guiado y continúa guiando a todos sus hijos hacia Jesús, como cuando en las
Bodas de Caná dijo a los siervos abatidos que recurrieron ella: «Haced lo que él
os diga» (Jn 2, 5). Es como una pedagogía de la fe en Cristo impregnada
de dulzura, del íntimo conocimiento de Jesús y de la naturaleza humana, así como
de la propia y particularísima misión que ella tiene en el plan divino de
salvación. Por ello, la Santísima Virgen, la que «ha creído» (cf. Lc 1,
45) y ha seguido con total entrega y fidelidad los pasos de su Hijo y de la
incipiente Iglesia, ha sido llamada «Estrella de la Nueva Evangelización» por su
capacidad de atraer, orientar y animar a cuantos desean conocer a Jesús y ser
fieles discípulos suyos en la tarea de hacer crecer el Reino de Dios.
Con estos sentimientos, el Santo Padre se une a la fervorosa
invocación a nuestra Madre del cielo para que continúe velando por todos sus
hijos en América Latina y El Caribe, e interceda para que ese Encuentro
Continental produzca abundantes frutos, a la vez que imparte de corazón a todos
los congresistas la Bendición Apostólica.
Vaticano, 26 de septiembre de 2006.
Cardenal Tarcisio Bertone
Secretario de Estado de Su Santidad
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