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DISCURSO DEL
CARDENAL TARCISIO BERTONE
AL SEÑOR ALAN GARCÍA PÉREZ
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE PERÚ
Palacio de Gobierno, Lima
Viernes 24 de agosto de 2007
Señor presidente:
Ante todo deseo agradecerle la amable cortesía con la que ha
querido recibirme hoy, precisamente al principio de mi visita a la comunidad
eclesial del Perú. En este momento no puedo dejar de pensar con gran sentimiento
en el terremoto que hace algunos días ha afectado a Lima y a una vasta región de
su querido país, causando numerosas víctimas, multitud de heridos, miles de
evacuados e ingentes daños materiales. Al confiar a la misericordia del
Señor a los que han muerto, expreso con afecto mi cercanía a los familiares, a
los heridos y a las muchas personas y familias que han quedado sin casa.
Sobre todo, me hago intérprete de la cordial solidaridad del
Santo Padre que, ya desde las primeras noticias, ha seguido con preocupación y
paternal solicitud el desarrollo de esta situación, pidiéndome que lleve a
quienes se han visto afectados por esta desgracia su personal apoyo espiritual y
material. Con este motivo visitaré algunos de estos lugares para encontrar a
cuantos sufren a causa del violento y repetido seísmo.
Espero de todo corazón que la ayuda fraterna de parte de las
comunidades cristianas y civiles del mundo entero no falte a quienes se
encuentran en una situación de gran precariedad, así como a toda la querida
nación peruana.
Me es grato transmitir a su excelencia y a sus seres queridos,
así como a sus colaboradores, el saludo y la bendición del Santo Padre Benedicto
XVI, que sigue con afecto e interés la marcha de la comunidad católica y de su
nación. Me alegra comenzar mi visita al Perú con este encuentro oficial. Gracias
de corazón, señor presidente de la República, por su acogida y por las amables
palabras que me ha dirigido.
Deseo expresarle un agradecimiento particular por haber querido
honrarme con la condecoración de la Orden del Sol. Este importante
reconocimiento será para mí un estímulo para manifestar cada vez más una gran
estima y amistad hacia su persona y el amado pueblo peruano. Gracias, señor
presidente. Que Dios le bendiga, así como a su familia. Que bendiga y proteja
también siempre al pueblo peruano.
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