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CARTA DEL CARDENAL SECRETARIO
DE ESTADO CON MOTIVO DE LA ASAMBLEA GENERAL ORDINARIA DE LA ORGANIZACIÓN
DE LOS ESTADOS AMERICANOS*
Exc.mo Señor:
Una vez más me honro de transmitir el saludo de Su Santidad Juan Pablo II a los
Exc.mos Ministros de Relaciones Exteriores de los Estados miembros, al Exc.mo
Secretario General de la Organización de los Estados Americanos, Señor César
Gaviria, y a los demás Representantes y Observadores de los Países amigos,
reunidos en la 31ª sesión de la Asamblea General, junto con los fervientes
votos de Su Santidad por un fructuoso trabajo al servicio de los pueblos que
representan.
El proceso de cooperación y de edificación de la paz continental iniciado a
principios del siglo pasado con las Conferencias panamericanas e
institucionalizado más tarde con la creación de la O.E.A., atraviesa, en estos
momentos, una significativa etapa de profundización con las iniciativas de
integración económica regional, especialmente con el proyecto del Área de
Libre Comercio de las Américas, que ha recibido un importante impulso en la
reciente Cumbre Presidencial de Québec.
La unificación de los mercados puede ofrecer grandes oportunidades de progreso
y bienestar a todos los Países del hemisferio, si la eliminación de las
barreras comerciales es concebida como una consecuencia natural de la
fraternidad americana, que busca sinceramente la superación de estrechos egoísmos
nacionalistas, y no como una ocasión de asegurar las ventajas de los sectores
económicos más fuertes.
En tal sentido, se debe insistir en la centralidad del hombre - de cada hombre y
mujer singular - en cualquier proceso político o económico, como recordaba
recientemente el Santo Padre, al afirmar que "el discernimiento ético
en el marco de la globalización debe basarse en dos principios inseparables. El
primero es el valor inalienable de la persona humana, fuente de todos los
derechos humanos y de todo orden social. El ser humano debe ser siempre un fin y
nunca un medio, un sujeto y no un objeto, y tampoco un producto comercial. El
segundo es el valor de las culturas humanas, que ningún poder externo tiene el
derecho de menoscabar y menos aún de destruir...[La globalización] Debe
respetar la diversidad de las culturas que, en el ámbito de la armonía
universal de los pueblos, son las claves de la interpretación de la
vida..."(Juan Pablo II, Discurso a la Academia Pontificia de
Ciencias Sociales, 27 de abril de 2001).
La integración regional, para que sea realmente útil al progreso de la
dignidad y de los derechos del hombre, e inclusive para su propia consolidación
y permanencia, no puede prescindir de la constante búsqueda de las "garantías
sociales, legales y culturales...necesarias para que las personas y los grupos
intermedios mantengan su centralidad" y para no "destruir las
estructuras construidas con esmero, exigiendo la adopción de nuevos estilos de
trabajo, de vida y de organización de las comunidades" (ibid.).
Tanto las metas culturales y sociales incluídas en Plan de Acción de Québec,
como la agenda de la presente Asamblea, orientada en buena medida a dar un
rostro humano a los grandes proyectos macro-económicos y de política
continental , son una cabal demostración de que los gobernantes de los Países
miembros de la O.E.A. condividen las preocupaciones del Santo Padre sobre la
necesidad de crear una globalización de la solidaridad.
La Santa Sede, alegrándose de poder manifestar nuevamente su apoyo y aliento a
la Organización a través de su presencia en las Asambleas Generales, ruega a
Dios Todopoderoso que conceda luces y ánimo generoso a todos los responsables
políticos de los Estados de las Américas y del Caribe, para que consigan
siempre que los proyectos multilaterales se reflejen en el efectivo desarrollo
material y espiritual de todos los miembros de sus pueblos.
Aprovecho esta oportunidad de dirigirme a los representantes americanos, para
enviar también un cordial saludo, en nombre del Santo Padre y en nombre propio,
al Exc.mo Señor Presidente de Costa Rica, Dr. Miguel Angel Rodríguez Echeverría,
a Usted, Señor Ministro, y todo el pueblo de la Nación que acoje esta 31ª
Asamblea de la O.E.A.
ANGELO CARD. SODANO
SECRETARIO DE ESTADO DE SU SANTIDAD
*Insegnamenti di Giovanni Paolo II,
vol. XXIV, 1 pp.1120-1122.
L'Osservatore Romano 6.6.2001 p.6.
L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española n.30 p. 6.
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