 |
LA
SANTA SEDE RATIFICA EL TRATADO SOBRE LA PROHIBICIÓN GLOBAL DE
EXPERIMENTOS NUCLEARES*
La Santa Sede ha ratificado el Tratado sobre la prohibición
global de experimentos nucleares, aprobado por la Asamblea general de la
Organización de las Naciones Unidas el 10 de septiembre de 1996 y firmado por
la Santa Sede el 24 de septiembre sucesivo. El pasado día 18 de julio, monseñor
Renato Raffaele Martino, nuncio apostólico, observador permanente de la Santa
Sede en Nueva York, depositó el instrumento de ratificación ante el
Secretariado de las Naciones Unidas, con la siguiente declaración:
La Santa Sede, al ratificar el Tratado sobre la prohibición global de
experimentos nucleares, aprobado por la Asamblea general de las Naciones
Unidas el 10 de septiembre de 1996 y firmado por la Santa Sede el 24 de
septiembre del mismo año, desea repetir lo que dijo cuando lo suscribió:
"La Santa Sede está convencida de que en el campo de las armas
nucleares, la prohibición de los experimentos y del desarrollo ulterior de
esas armas, el desarme y la no proliferación están íntimamente
relacionados, y deben llevarse a cabo lo antes posible bajo un eficaz control
internacional".
En conformidad con la naturaleza y la condición particular del Estado de la
Ciudad del Vaticano, la Santa Sede, con esta ratificación, quiere contribuir
a la auténtica promoción de una cultura de la paz basada en la primacía de
la ley y del respeto a la vida humana. Al inicio del tercer milenio, la puesta
en marcha de un sistema de desarme global y completo, capaz de fomentar un
clima de confianza, cooperación y respeto entre todos los Estados representa
un aspecto indispensable de la realización concreta de una cultura de la vida
y de la paz.
La Santa Sede, al prestar su apoyo moral al Tratado sobre la prohibición
global de experimentos nucleares con este solemne acto de ratificación,
alienta a toda la comunidad internacional, que es consciente de los diversos
desafíos que plantea el proceso de desarme nuclear, a intensificar sus
esfuerzos para asegurar la aplicación de dicho Tratado.
*L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española n. 32 p. 2.
|