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INTERVENCIÓN DE
S.E. MONS. JAVIER LOZANO BARRAGÁN EN LA 55 ASAMBLEA
DE LA ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD (GINEBRA, 13-18 DE MAYO DE 2002)*
15 de mayo de 2002
Sr. Presidente
Sra. Directora General
Distinguidos Delegados
Señoras, Señores:
Los saludo cordialmente de parte de la Delegación de la Santa
Sede que me honro en presidir. Hemos escuchado muchos de los grandes riesgos que
corre la salud hoy en día: actualmente, 17 millones de personas han muerto por
enfermedades infecciosas y deficiencias nutricionales; 2.7 millones por el SIDA,
2.2 millones por diarrea, 1.7 millones por tuberculosis, y 1 millón por
paludismo. Al cuadro infeccioso se suman el mayor número de muertes por
tabaquismo y alcoholismo, por el cáncer, por otras enfermedades degenerativas,
por hábitos de vida equivocados, por falta de higiene, por la droga, por
accidentes de tráfico y laborales, por abuso de los mismos medicamentos o por
ausencia de los mismos, debido a altos precios, y por enfermedades mentales,
como es hoy el aumento de la depresión. Es de señalar como un riesgo patente
contra la salud la mentalidad neo-maltusiana contra la vida (dado que salud y
vida se identifican), presente en proyectos de salud reproductiva especialmente
propuestos para el tercer mundo, y en particular el equívoco en la concepción
de lo que es la calidad de vida, que ha llevado en algunos lugares a la
legalización de la eutanasia. No podemos olvidar la polución ambiental, el
hambre, los conflictos armados, las catástrofes naturales.
Sr. Presidente, hay un riesgo que quisiera subrayar: existe hoy
una unificación "microbial" del mundo, donde las enfermedades
infecciosas, dada la movilidad creciente de las poblaciones, están presentes
donde quiera, tanto para ricos como para pobres; los virus y las bacterias no
tienen fronteras. Además, debido también en gran parte a la globalización
económica e informática, los hábitos de producción constituyen cuadros
laborales homogéneos que conllevan un desgaste también homogéneo de la
población, y así a enfermedades tumorales, degenerativas y psíquicas
similares. Aquí mismo, en la OMS se han señalado tres áreas de prioridad para
reconducir la globalización a favor de la salud:
1. La necesidad de una
gobernabilidad global más efectiva, que sea capaz de asegurar al crear los
consensos y decisiones políticas, que se tomen en cuenta las necesidades reales
de la gente en materia de salud. 2. La necesidad de generar y diseminar el
conocimiento adecuado para informar a los que toman decisiones y a la gente en
general acerca de su salud. 3. El apoyo a la globalización en el área de la
salud, promoviendo acciones en el ámbito local y nacional, para lograr una
mejor salud, en especial para aquellos de los que se prescinde en la globalización
económica.
Nos colocamos ya. no sólo en los riesgos sino en soluciones a
los mismos. Sr. Presidente, precisamente. para desarrollar una gobernabilidad
global más efectiva, nuestra Delegación quisiera aportar una colaboración: En
Alma Ata se habló de tres aspectos de la salud: físico, mental y social. Un
riesgo importante es que se consideren cerrados en sí mismos, o que se le dé más
importancia a uno que a otro. Son vasos comunicantes. Podríamos decir que la
salud consiste en su armonía. Esta armonía impele a salir de sí mismo y
emplear la capacidad física y la auto-transparencia psíquica para crear la
solidaridad social y ambiental. El proyecto global de vida y de salud que
armoniza todo es lo que algunos llamamos espiritualidad de la salud. Consiste en
vencer el encerramiento individualista y vivir para los demás. Es una tensión
dinámica hacia la armonía, para crear nuevas condiciones de vida y por tanto
de salud para toda la humanidad, prefiriendo a los más pobres y necesitados.
Consiste en crear el "Bien común internacional" de la Salud.
Muchas Gracias.
*L'Osservatore Romano 21-22.5.2002 p.2.
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