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La presencia de Dios
"Todo cuanto hay en el cicloestá sostenido por la mano de Dios y todo lo que hay en la tierra se encierra
en su puño. Pero la palabra de Dios, aunque aprovecha para la recta
inteligencia de la fe, tiene, con todo, una mayor significación cuando se
medita con el entendimiento que cuando se percibe con el oído, pues el ciclo,
encerrado en la palma de su mano, es, a su vez, el trono de Dios, y la tierra
misma, que se contiene en su puño, es el escabel de sus pies. Cuando se habla
del trono y del escabel, no podemos entender la extensión de una forma corpórea
en la posición de quien está sentado, pues lo mismo que le sirve de trono y de
escabel, lo abarca aquella misma potente infinitud al encerrarlo en la palma y
el puño, sino que con la comparación sacada de todas estas criaturas se ha de
reconocer a Dios como inmanente y trascendente a ellas, lo que más las
sobrepasa y lo que les es más interior, a la vez, lo que todo lo abarca y todo
lo penetra. Con la palma de la mano y el puño con que todo lo contiene se
muestra su poder sobre la naturaleza exterior, y el trono y el escabel
manifiestan que las cosas exteriores están sometidas a aquel que está dentro
de ellas, pues Dios está dentro de las cosas exteriores a él y a la vez
encierra desde fuera todas las cosas interiores. Y así, él mismo en su
totalidad abarca todo lo que está dentro y fuera de él; como infinito, no está
lejos de nada, ni nada hay que no esté dentro de él, ya que es infinito.
Con estos piadosos pensamientos acerca de Dios se deleitaba mi alma, ocupada
en el esfuerzo por alcanzar lo verdadero. Y no consideraba nada como digno de
Dios, a no ser el decir que él está más allá de nuestra posibilidad de
conocimiento de las cosas, de modo que en la misma medida en que la mente
infinita se extienda hasta el límite de alguna idea, aunque sea sólo una
conjetura, igualmente la infinitud de la eternidad sin límites será superior a
toda infinitud de la naturaleza que pretenda abarcarla. Y aunque nosotros
podamos con reverencia entenderlo, nos lo confirma de modo manifiesto e!
profeta, cuando dice: ¿Adonde iré lejos de tu espíritu o adónde huiré de tu
semblante? Si subiera al cielo, tú estás allí; si bajara al infierno, allí
estás presente; si tomara mis plumas antes de la aurora y habitara en el extremo
del mar, también allá me llevaría tu mano y me sostendría tu diestra (Sab
138,7-10). No hay ningún lugar sin Dios ni ninguno en que no esté Dios. Está
en los cielos, está en el infierno, está más allá de los mares. Está dentro
de todo como algo interior, todo lo trasciende como exterior. Del mismo modo que
contiene es contenido; no hay ninguna cosa en la que esté sin estar en todas."
S. Hilario de Poitiers, La Trinidad, 1: 6.
Oración:
Oh, Dios, ¿qué sería de nosotros sin tus amorosas atenciones? Ayúdanos a
entender cuán pequeños y pobres somos cuando no reconocemos tu majestad
infinita. Danos aquella sabiduría que nos haga siempre humildes ante a ti y a
los demás, de modo que imitemos a tu Hijo, que se humilló a sí mismo
asumiendo nuestra condición humana en todo menos en el pecado, que vive y reina
contigo en la unidad del Espíritu Santo por los siglos de los siglos, amén.
De Ateneo Pontificio "Regina Apostolorum"
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