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Los malos pastores:
aseglarados, no aman, como esposa su breviario
"¡
Oh hija queridísima! Estos miserables de los que he hablado no
tienen para consigo mismos ninguna consideración. Si la tuviesen, no caerían
en tantos vicios, sino que vivirían como los que viven virtuosamente, que
prefieren la, muerte antes que ofenderme y manchar su alma o disminuir la
dignidad en que yo los he puesto, sino que aumentan la dignidad y belleza de sus
almas. No que la dignidad del sacerdote en sí pueda crecer por la virtud o
menguar por algún pecado, como te he dicho. Pero las virtudes son un adorno y
una dignidad para el alma encima de la belleza que el alma tiene desde su
principio, cuando yo la creé a imagen y semejanza mía. Los que así viven,
conocen la verdad de mi bondad, su belleza y dignidad, porque la soberbia y el
amor propio no los han ofuscado ni quitado la luz de la razón. Por no tener
este amor propio, me aman a mí y desean la salud de las almas. Pero estos
desgraciados, privados totalmente de la luz, van de vicio en vicio
tranquilamente, hasta que caigan en el hoyo.
Del templo de su alma y de la santa Iglesia, que es un
jardín han hecho establo de animales. ¡Oh carísima hija! ¡ Cuán abominable
es en mi presencia que sus casas, que deberían ser hospedaje de mis siervos y
de los pobres, tener en ellas como esposa a su breviario, y por hijos los libros
de la santa Escritura, y deleitarse en ellos para exhortar a su prójimo a
emprender una santa vida, las hayan convertido en guarida de personas inmundas y
malvadas !
Su esposa no es el breviario. Más bien trata a esta esposa
del breviario como a adúltera. Es un demonio en cuerpo de mujer la que
inmundamente vive con él. Sus libros los constituyen la manada de sus hijos, y
sin ninguna vergüenza se deleita con los hijos que ha tenido con tanta
deshonestidad y maldad.
Las pascuas y días solemnes, en los que debería dar gloria
y alabanza a mi Nombre con el Oficio divino y ofrecerme el incienso de humildes
y devotas acciones, los pasa en el juego y entretenimiento con estas criaturas
del demonio y se divierte con los seglares cazando, como si fuese un seglar más
o un señor de corte.
¡ Oh hombre miserable, a qué estado has llegado ! Lo que
tú debes cazar son las almas para gloria y alabanza de mi Nombre y estar en el
jardín de la santa Iglesia, y no andar de caza por los bosques. Pero te has
hecho bestia ; dentro de ti tienes los animales de muchos pecados mortales. Por
esto eres cazador de bestias y el huerto de tu alma está lleno de maleza y de
espinas, porque has tomado el gusto de ir por lugares desiertos buscando las
bestias salvajes. Avergüénzate y considera tus pecados. Motivo tienes para
avergonzarte a cualquier parte que te vuelvas. Pero tú no te avergüenzas,
porque has perdido el santo y verdadero temor de mí. Como la mujer pública,
que ha perdido el pudor, te vanagloriarás de tener inmejorable posición en el
mundo, de tener mucha familia y muchos hijos.
Y, si no los tienes, procuras tenerlos para que sean tus
herederos. Eres salteador y ladrón, porque tú sabes perfectamente que no les
puedes dejar tus bienes; tus herederos son los pobres y la santa Iglesia.
i Oh demonio encarnado, espíritu sin luz ! Buscas lo que no
debes buscar. Te precias y vanaglorias de lo que debería ser para ti motivo de
confusión y de vergüenza delante de mí, que veo lo más íntimo de tu
corazón, y delante de las criaturas. Estás ciego en verdad, y los cuernos de
tu soberbia no te permiten ver tu misma ceguera.
i Oh queridísima hija ! Yo te he puesto sobre el puente de
la doctrina de mi verdad para que os sirviera a vosotros, peregrinos, y os
administrara los sacramentos de la santa Iglesia, mas él permanece en el río
miserable debajo del puente y en el río de los placeres y miserias del mundo.
Allí ejerce su ministerio, sin percatarse de que le llega la ola que le
arrastra a la muerte y se va con los demonios, señores suyos, a los que ha
servido y de los que se ha dejado guiar, sin recato alguno, por el camino del
río. Si no se enmienda, llegará a la condenación eterna, con tan gran
reprensión y reproche, que tu lengua no sería capaz de referirlo. Y él, por
su oficio de sacerdote, mucho más que cualquier otro seglar. Por donde una
misma culpa es más castigada en él que en otro que hubiera permanecido en el
mundo. Y en el momento de la muerte, sus enemigos le acusarán más
terriblemente, como te he dicho."
Santa Catarina de Siena, Doctor de la Iglesia: El Diálogo, CXXX.
Oración
"¡Oh Dios, que escoges a los débiles y a los
ignorantes para confundir a los sabios y a los poderosos, te suplicamos que
suscites también hoy hombres y mujeres humildes que, siguiendo las huellas de
Santa Catalina, estén llenos de amor ardiente por la Iglesia y por el Papa. Que
ellos sean solícitos en la oración, para que los Pastores del rebaño de
Cristo sean verdaderos guardianes y no mercenarios. Te lo pedimos por nuestro
Señor, Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu
Santo por los siglos de los siglos. Amén".
De Ateneo Pontificio "Regina Apostolorum"
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