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Solo Dios basta
"Antes que más diga,
diré quien era la fundadora y como el Señor le hizo fundarle. Fue hija de
Teresa de Layz, la fundadora del monasterio de la Anunciación de nuestra
Señora de Alba de Tormes, de padres nobles, muy hijosdealgo y de limpia sangre.
Tenían su asiento, por no ser tan ricos como pedía la nobleza de sus padres,
en un lugar llamado Tordillos, que es dos leguas de la dicha villa de Alba. Es
harta lástima que, por estar las cosas del mundo puestas en tanta vanidad,
quieren más pasar la soledad que hay en estos lugares pequeños, de doctrina y
otras muchas cosas, que son medios para dar luz a las almas, que caer un punto
de los puntos que esto que ellos llaman honra traen consigo. pues habiendo ya
tenido cuatro hijas, cuando vino a nacer Teresa de Layz, dio mucha pena a sus
padres de ver que también era hija. Cosa cierto mucho para llorar que, sin
entender los mortales lo que les está mejor, como los que del todo ignoran los
juicios de Dios, no sabiendo los grandes bienes que puede venir de las hijas ni
los grandes males de los hijos, no parece que quieren dejar al que todo lo
entiende y los cría, sino que se matan por lo que se habían de alegrar. Como
gente que tiene dormida la fe, no van adelante con la consideración, ni se
acuerdan que es Dios el que así lo ordena, para dejarlo todo en sus manos. Y ya
que están tan ciegos que no hagan esto, es gran ignorancia no entender lo poco
que les aprovecha estas penas. ¡Oh, válgame Dios! ¡Cuán diferente
entenderemos estas ignorancias en el día adonde se entenderá la verdad de
todas las cosas, y cuántos padres se verán ir al infierno por haber tenido
hijos y cuántas madres, y también se verán en el cielo por medio de sus hijas!
Pues, tornando a lo que decía, vienen las cosas a términos,
que, como cosa que les importaba poco la vida de la niña, a tercer día de su
nacimiento se la dejaron sola y sin acordarse nadie de ella desde la mañana
hasta la noche. Una cosa habían hecho bien, que la habían hecho bautizar a un
clérigo luego en naciendo. Cuando a la noche vino una mujer que tenía cuenta
con ella y supo lo que pasaba, fue corriendo a ver si era muerta, y con ella
otras algunas personas que habían ido a visitar a la madre, que fueron testigos
de lo que ahora diré. La mujer la tomó llorando en brazos, y le dijo:
"¿Cómo, mi hija, vos no sois cristiana?", a
manera de que había sido crueldad. Alzó la cabeza la niña y dijo: "Sí
soy". Y no habló más hasta la edad que suelen hablar todos. Los que la
oyeron quedaron espantados, y su madre la comenzó a querer y regalar desde
entonces, y así decía muchas veces que quisiera vivir hasta ver lo que Dios
hacía de esta niña. Criábalas muy honestamente enseñándolas todas las cosas
de virtud."
Santa Teresa de Jesús, Historia de las Fundaciones,
XX
Oración:
Señor Dios, Tú que inspiraste en santa Teresa de Jesús una
fe profunda para acometer las misiones más arduas en su celo por la reforma del
Carmelo. Concédenos, por su intercesión, la gracia de vivir los
acontecimientos personales y públicos de nuestra tiempo con su misma fe y con
un celo ardiente por el bien de todos los hombres. Te lo pedimos por Jesucristo,
tu Hijo, nuestro Señor, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu
Santo, por los siglos de los siglos. Amén.
De Ateneo Pontificio "Regina
Apostolorum"
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