 |
Jesucristo lo provee todo
"Si
mirásemos cuán grande es la misericordia de Dios, nunca dejaríamos de hacer
bien mientras pudiésemos: pues que, dando nosotros por su amor a los pobres lo
que él propio nos da, nos promete ciento por uno en la bienaventuranza. ¡Oh,
bienaventurado logro y usura! ¿Quién no da lo que tiene a este bendito
mercader, pues hace con nosotros tan buena mercancía y nos ruega, los brazos
abiertos, que nos convirtamos y lloremos nuestros pecados, y hagamos caridad
primero a nuestras ánimas y después a los prójimos? Porque así como el agua
mata al fuego, así la caridad al pecado.
Son tantos los pobres que aquí se llegan que yo
mismo muchas veces estoy espantado cómo se pueden sustentar, mas Jesucristo lo
provee todo y les da de comer. Como la ciudad es grande y muy fría,
especialmente ahora en invierno, son muchos los pobres que se llegan a esta casa
de Dios. Entre todos, enfermos y sanos, gente de servicio y peregrinos, hay más
de ciento diez. Como esta casa es general, reciben en ella generalmente de todas
enfermedades y suerte de gentes, así que aquí hay tullidos, mancos, leprosos,
mudos, locos, paralíticos, tiñosos, y otros muy viejos y muy niños, y, sin
estos, otros muchos peregrinos y viandantes, que aquí se allegan, y les dan
fuego y agua, sal y vasijas para guisar de comer. Para todo esto no hay renta,
mas Jesucristo lo provee todo.
De esta manera estoy aquí empeñado y cautivo
por solo Jesucristo. Viéndome tan empeñado, muchas veces no salgo de casa por
las deudas que debo, y viendo padecer tantos pobres mis hermanos y prójimos, y
con tantas necesidades así al cuerpo como al ánima, como no los puedo
socorrer, estoy muy triste, mas empero confío en Jesucristo; que el me
desempeñará, pues él sabe mi corazón. Y así. digo que maldito el hombre que
fía de los hombres, sino de solo Jesucristo; de los hombres has de ser
desamparado, que quieras o no; mas Jesucristo es fiel y durable, y pues que
Jesucristo lo provee todo, a él sean dadas las gracias por siempre jamás.
Amén."
De las Cartas de San Juan de Dios,
religioso (Archiv, gen. Ord. Hospit.; O. Marcos, Cartas y escritos
de San Juan de Dios, Madrid, 1935, pp. 18-19; 48-50)
Oración
Señor, tú que infundiste en San Juan de Dios
espíritu de misericordia, haz que nosotros, practicando las obras de caridad,
merezcamos encontrarnos un día entre los elegidos de tu reino. Por nuestro
Señor.
Preparado por el Instituto de
Espiritualidad: Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino
|