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Del modo de predicar
"En la
predicación y exhortación debes usar un lenguaje sencillo; y al explicar las
acciones particulares, un estilo familiar. Utiliza ejemplos, todos los que
puedas, para que cualquier pecador se vea retratado en la exposición que haces
de su pecado; pero de tal manera que no des la impresión de soberbia o
indignación, sino que lo haces llevado de la caridad y espíritu paternal, como
un padre que se compadece de sus hijos cuando los ve en pecado o gravemente
enfermos o que han caído en un hoyo, esforzándose por sacarlos del peligro y
acariciándoles como una madre. Hazlo alegrándote del bien que obtendrán los
pecadores y del cielo que les espera si se convierten.
Este modo de hablar suele ser de gran utilidad para el
auditorio. Hablar en abstracto de las virtudes y los vicios no produce impacto
en los oyentes.
En la confesión debes mostrar igualmente sentimientos de
caridad, lo mismo si tienes que animar a los pusilánimes que si tienes que amenazar a los
contumaces; el pecador ha de sentir siempre que tus palabras proceden
exclusivamente de tu caridad. Las palabras caritativas han de preceder siempre a
las recomendaciones punitivas.
Si quieres ser útil a las almas de tus prójimos, recurre
primero a Dios de todo corazón y pídele con sencillez que te conceda esa
caridad, suma de todas las virtudes y la mejor garantía de éxito en tus
actividades.
Del Tratado sobre la vida espiritual, de San Vicente Ferrer,
presbítero (Cap. 13: ed. Garganta-Forcada, pp. 513-514)
Oración
Dios todopoderoso, tú que elegiste a San Vicente Ferrer
ministro de la predicación evangélica, concédenos la gracia de ver glorioso
en el cielo a nuestro Señor Jesucristo, cuya venida a este mundo, como juez,
anunció San Vicente en su predicación. Por nuestro Señor.
Biografía
San Vicente Ferrer, presbítero, nació en Valencia el año 1350. Miembro de la Orden de
Predicadores, enseñó teología. Como predicador recorrió muchas comarcas con
gran fruto, tanto en la defensa de la verdadera fe como en la reforma de las
costumbres. Murió en Vannes (Francia), el año 1419.
Preparado por el Instituto de
Espiritualidad:
Pontificia Universidad Santo Tomás de Aquino
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