The Holy See
back up
Search
riga

MENSAJE DE LA PRESIDENCIA DE LA CAL
AL CARDENAL NICOLÁS DE JESÚS LÓPEZ RODRÍGUEZ,
ARZOBISPO DE SANTO DOMINGO,
PRIMADO DE AMÉRICA Y PRESIDENTE DEL CELAM
EN EL V CENTENARIO DE LA PRIMERA MISA SOLEMNE
CELEBRADA EN AMÉRICA

 

La Presidencia de la Pontificia Comisión para América Latina se une a Vuestra Eminencia y a todo el Episcopado de la República Dominicana en la conmemoración del V Centenario de la Primera Misa solemne celebrada en América, en la Ciudad de La Isabela, el 6 de enero de 1494 por el Vicario Apostólico en el Nuevo Mundo, Fray Bernardo Boyl, que llegó a esas tierras benditas con la primera expedición misionera que Cristóbal Colón llevó, en su segundo viaje realizado durante los últimos meses de 1493.

La Eucaristía —como afirma el Concilio Vaticano II— «es centro y culmen de la Evangelizació[1]. La Eucaristía ha de ser también el centro y culmen de la Nueva Evangelización, a la que nos ha convocado el Papa y que ha recibido un impulso decisivo con la Conferencia de Santo Domingo.

Durante los días pasados estuvimos en Tierra Santa: en Belén, Nazaret y Jerusalén hemos ofrecido a Jesús los frutos de las celebraciones del V Centenario del comienzo de la Evangelización de América y, en particular, los frutos de la Conferencia de Santo Domingo. Allí, pensando en la conmemoración del próximo 6 de enero, nos parecía escuchar la voz profética de Jeremías: «Decid a la Islas remotas: Vendrá nuestro Salvador»[2]. La profecía se cumplió y el Salvador llegó a esa Isla, hace cinco siglos, al hacerse realmente presente en el Santísimo Sacramento del Altar, celebrado por el sacerdote misionero representante del Papa.

Pedimos al Señor que llegue de nuevo en esta significativa ocasión y que desde ahí se haga cada vez más presente en toda América Latina, a través de una Nueva Evangelización, que lleve a centrar cada vez más la atención de las Iglesias del Continente de la Esperanza en «Jesucristo, Evangelio del Padre», en «Jesucristo, Evangelizador viviente en su Iglesia», en «Jesucristo ayer, hoy y siempre» (cf. Hebr. 13, 8), para que —según el programa propuesto por el Papa Juan Pablo II[3]— « el nombre de Jesucristo, Salvador y Redentor, quede en los labios y en el corazón de todos los latinoamericanos ».

Vaticano, 1 de enero de 1994, solemnidad de Santa María, Madre de Dios

BERNARDIN Cardenal GANTIN
Presidente

CIPRIANO CALDERÓN
Vicepresidente


Notas

[1] Presbyterorum Ordinis, 5.

[2 ] Liturgia de las Horas, martes de la I semana de Adviento; cf. Jeremías 31, 10

[3] Cf. Discurso a la Pontificia Comisión para América Latina, 14-VI-1991.

 

top