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INTERVENCIÓN DE LA DELEGACIÓN DE LA SANTA SEDE
EN LA XXI SESIÓN DE LA CONFERENCIA GENERAL DE LA AGENCIA
INTERNACIONAL PARA LA ENERGÍA ATÓMICA (AIEA)*


Miércoles 28 de septiembre de 1977

 

Señor Presidente:

La Delegación de la Santa Sede le felicita calurosamente por su elección a la presidencia de esta distinguida Asamblea, y estamos seguros de que bajo su dirección sabia y experimentada las deliberaciones alcanzarán un éxito pleno. Igualmente mi Delegación desea expresar sus mejores votos al dr. Eklund por su reelección corno Director general del Organismo Internacional de Energía Atómica.

Mi Delegación, señor Presidente, ha estudiado atentamente los documentos preparados por la junta y por el Director de esta Conferencia; ha seguido atentamente el informe del Director general y ha escuchado con atención las afirmaciones que han hecho aquí los distinguidos representantes de las otras Delegaciones. Creernos que las fuentes de referencia y estudio antes mencionadas nos proporcionan en la Conferencia en marcha una base sólida para el diálogo sobre asuntos a los que la Santa Sede atribuye gran importancia.

Mi Delegación participa en la celebración del XX aniversario del Organismo; séame permitido recordar que la Santa Sede no sólo ha seguido durante veinte años las actividades del Organismo con gran interés y expectación, sino que según su manera peculiar lo ha alentado en el noble objetivo de "acelerar y aumentar la contribución de la energía atómica para la paz, salud y prosperidad del mundo entero".

La XXI Conferencia General da a la Santa Sede la oportunidad de reiterar que participa en la vida del Organismo en cumplimiento de su misión espiritual. En la manera que le es propia, sin pretensiones de maestría técnica, ilumina problemas con implicaciones morales. Permítaseme decir, señor Presidente, que el papel de la Santa Sede en el Organismo consiste en recordarle su conciencia, que debiera discernir entre el bien y el mal para así cumplir bien sus responsabilidades.

Señor Presidente, entre los diversos temas de esta Conferencia, mi Delegación ha resuelto comentar dos que están interrelacionados y se hallan en el centro mismo de cuantas funciones desempeña el Organismo. Aunque sólo los trataremos en general, es nuestro propósito señalar la importancia de sus implicaciones. Estos dos temas serán la paz y la energía nuclear como factor de desarrollo.

Sobre nuestro primer punto, el de la paz, mi Delegación desea expresar una vez más sus bien fundados temores sobre la vulnerabilidad de la paz.

Como ya el Santo Padre indicó en su Mensaje para la celebración de la Jornada mundial de la Paz 1976: "Sobre este tema implacable nuestros sentimientos son de naturaleza doble, estando ambos en variante el uno con el otro. Por una parte, es de verse con gusto y esperanza que hay actividades que se desarrollan en la dirección señalada por la paz..., pero desafortunadamente, al mismo tiempo vemos la manifestación de fenómenos contrarios al contenido y propósito de la paz...".

Así, entre algunos ejemplos de esfuerzos en pro de la paz: en el año 1976, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió convocar una sesión sobre el desarme, a celebrarse en 1978. Condenó todas las pruebas de armas atómicas en cualquier ambiente que se realicen, e invitó a las partes de la Conferencia sobre la Seguridad y la Cooperación en Europa a poner en práctica plenamente las resoluciones del acta final de la Conferencia.

Pero, por otra parte, hay implicaciones que preocupan: la expansión de la tecnología nuclear y del conocimiento técnico, y la especialización en la producción de armas nucleares, puede dar lugar a la difusión mundial de la posibilidad de producir armas nucleares. En una competencia de mercado para vender tecnología nuclear, plantas y equipos con fines pacíficos, pudiera acordarse poca atención a las consecuencias del régimen de no proliferación. Intereses comerciales y consideraciones políticas a corto término, podrían consiguientemente tomar precedencia sobre la comunidad internacional toda entera.

Señor Presidente, mi Delegación desea expresar su inquietud sobre el desarme sobre el hecho de que en dimensiones, extensión geográfica y particularmente en cuanto al alcance, el comercio de armas ha llegado a ser un fenómeno de la mayor importancia, cuyo control sólo puede ser el resultado de un acuerdo general de disminuir el papel de las fuerzas propias en las relaciones internacionales, a través de un control efectivo de armas y de medidas de desarme.

Un índice de cuán alarmantemente normal ha llegado a ser la continua modernización de las fuerzas armadas, puede encontrarse en los cálculos cada vez más elaborados de demanda mundial de armamentos. El cálculo está basado en el supuesto de que el futuro pueda deducirse del estudio del pasado y de las condiciones presentes, o dicho de otro modo, que el comportamiento pasado muestra suficiente regularidad para dar crédito a predicciones basadas en un estudio del pasado. Es también importante señalar que estas predicciones sobre la cuantía probable y la estructura del mercado futuro de armamentos están preparadas y vendidas por agentes comerciales.

Más de treinta años después del fin de la guerra más destructora de la historia de la humanidad, la mayoría de las naciones del mundo continúa sosteniendo con insistencia la noción de que la fuerza militar es el mejor medio a disposición para preservar la seguridad nacional y promover los intereses nacionales. Pero paradójicamente, no hay evidencia de que la mayoría de los países se sientan más seguros. Todo lo contrario, la inseguridad nacional parece ser, con mucho, el sentimiento más extendido.

Como segundo punto, señor Presidente, mi Delegación desea presentar a usted y a esta distinguida Asamblea su punto de vista sobre las implicaciones generales de la energía nuclear, de tan variada naturaleza; son las implicaciones sociales, políticas, tecnológicas y económicas.

Ya en el otoño de 1975 fue notorio un aumento en el interés público sobre la proliferación nuclear, que se acrecentó con fuerza en el transcurso de 1976. Los debates sobre programas de energía nuclear, desarrollados en muchos países, atrajeron la atención sobre la relación entre energía nuclear y armas nucleares.

La Conferencia Internacional sobre la Energía Nuclear y su Ciclo de Combustible, que organizada por el Organismo tuvo lugar este año en Salzburgo, nos brindó la oportunidad de oír diversas opiniones, entre otras las de ciudadanos profundamente interesados, y las de los pesimistas, para quienes la proliferación sólo puede evitarse con la renuncia total a la energía nuclear. ,Mi Delegación alienta al Organismo Internacional de Energía Atómica a mantener abierto el debate nuclear, y está convencida de que en los estrechos vínculos internacionales entre la industria nuclear y la seguridad mundial, ningún país puede ser una isla. La importancia de un examen completo de la trascendencia de la energía nuclear aumenta más aún, particularmente si la sociedad de hoy no tiene otra alternativa a la vista, para precisar las condiciones políticas y sociales bajo las cuales se puede utilizar. Proveedores y destinatarios de la tecnología nuclear deben por tanto trabajar juntos, para dar a la energía nuclear un papel importante en el mundo en vías de desarrollo.

Sobre esto hay tres puntos que quisiera proponer a la atención de esta Asamblea.

El primero es la necesidad de informar al público sobre las cuestiones involucradas en el uso pacífico de la tecnología nuclear. Se están verificando actualmente debates públicos en muchos países occidentales desarrollados. En cuanto la tecnología nuclear pueda estar disponible para las justas necesidades de los países en vías de desarrollo, no se debe desaprovechar la oportunidad de aprender de las lecciones del pasado reciente, sino que se debe difundir información sobre la energía nuclear, a fin de provocar la consiguiente sensibilidad de una opinión pública que ha sido razonable y responsablemente bien informada. Una opinión pública bien informada conduce a la correcta participación de los ciudadanos en el proceso de toma de decisiones, lo que se logrará sólo cuando aquélla entienda con realismo tanto los beneficios como los riesgos de la utilización de recursos nucleares.

Segundo, ello conduce a la necesidad de poner en claro los riesgos involucrados en el uso de recursos nucleares en varios proyectos. La realidad de estos riesgos, indeterminados hasta hoy en muchos casos, impone una seria obligación a este Organismo, y a cuantos Estados abriguen tales proyectos, de proceder con la mayor prudencia, así como con un realismo que evite los riesgos contra los cuales los ciudadanos de un Estado y del mundo tienen el derecho a ser protegidos.

Tercero, cuando se analicen las vastas posibilidades de la utilización de la fuerza nuclear, todos los Estados participantes en proyectos de explosiones nucleares con fines pacíficos, tanto proveedores como destinatarios, debieran escrupulosamente evitar la tentación del consumismo, que puede llevar a un gasto inútil de recursos en un tipo de competencia internacional cara, creciente y sin sentido. Todas estas consideraciones debieran situarse en el contexto de la conservación del ambiente y de la evaluación realista de lo que constituye el buen crecimiento, tanto para cada Estado como para el mundo entero.

No obstante, señor Presidente, la Santa Sede insiste en que si la energía nuclear ha de contribuir a un desarrollo ordenado, la superioridad de valores espirituales sobre los meramente temporales debe ser reconocida. No basta prestar ayuda económica y técnica. La conciencia de los hombres debe también ser imbuida con los principios de la justicia social. Una distribución justa y equitativa de la riqueza es condición esencial para echar las bases de un mundo mejor, ya que el desarrollo que no va acompañado por una distribución social equitativa es explotación y no progreso.

El Santo Padre, dirigiéndose al Secretario General de las Naciones Unidas, durante la visita de éste al Vaticano el 9 de julio de este año, insistió en la responsabilidad de los hombres en este último cuarto del siglo veinte. Afirmó que las resoluciones de los Estados debieran moverse siempre "por el bien objetivo de todos, y en primer lugar de las poblaciones más afectadas por la miseria, el hambre, la injusticia o los malos tratos, y no por las perspectivas egoístas o nacionalistas, o por solos intereses económicos". El Santo Padre hizo hincapié en que "esto presupone una voluntad política de los Estados imparcial y clarividente, firmemente decidida a prevenir los conflictos o a encontrarles soluciones razonables y a poner eficazmente en obra lo que es exigencia de los derechos del hombre y de la solidaridad..." (L'Osservatore Romano, Edición en Lengua Española, 24 de julio de 1977, pág. 3).

La Santa Sede alienta al Organismo a continuar sus esfuerzos benéficos para proveer con todos los recursos posibles de asistencia técnica a los países en vías de desarrollo, especialmente cuando el interés de estos países no está ya centrado en aspectos básicos de la energía nuclear, sino en problemas más prácticos sobre cómo llevar a cabo con éxito programas nucleares. Y aquí mi Delegación quisiera mencionar las aplicaciones de la tecnología nuclear en otros campos, tales como la medicina y la agricultura.

Señor Presidente, es deseo ferviente de la Santa Sede fortalecer los lazos de hermandad universal y asegurar para todos los pueblos la paz y los beneficios de una más estrecha colaboración en la ciencia, la tecnología y la cultura. En esta tarea común, la Santa Sede brinda su colaboración al Organismo Internacional de Energía Atómica. El Santo Padre reiteró el pasado mes de julio al Secretario General de las Naciones Unidas, el apoyo de los católicos, y especialmente de la Santa Sede, a los esfuerzos humanos por la justicia, la paz y el desarrollo que constituyen el objetivo de las Naciones Unidas y de sus Organismos especializados.

Mi Delegación espera, señor Presidente, que esta Conferencia General preste asimismo valiosa contribución a la realización de tan nobles propósitos.


*L'Osservatore Romano. Edición semanal en lengua española 1978 n.3 p.9, 10.

 

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