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RADIOMENSAJE DEL PAPA PABLO VI
A LOS FIELES DE CANADÁ


Domingo 22 de septiembre de 1963

 

Queridos hijos del Canadá:

Aprovechamos gustosos la ocasión que tan amablemente se nos ha ofrecido para saludar, gracias a la radio, a todos los hijos de la gran nación canadiense.

Nuestro deseo es que todos los ciudadanos del Canadá, que escuchan nuestra voz, puedan apreciar, la simpatía y estima que experimentamos por su inmenso y magnífico país, y por todos los que tienen la dicha de habitar en él.

Tuvimos la fortuna de visitar una vez Canadá y jamás olvidaremos la impresión que este hermoso país, tan rico y gigantesco, dejó en nuestro espíritu; jamás olvidaremos la emoción que en Nos suscitó la bondad de sus habitantes. Visitamos algunas de vuestras modernas ciudades, y admiramos el orden, prosperidad y actividad de vuestro pueblo; nos detuvimos también en vuestros campos, dichosos de poder conocer más de cerca ciertos aspectos de la vida rural laboriosa, y, sobre todo, de vuestra vida de familia, tan rica en tradiciones. ¡Que Dios proteja este sagrado patrimonio de sanos sentimientos y dignas costumbres!

Naturalmente, lo que más estimamos es el cuadro de vuestra vida religiosa, en la cual descubrimos tesoros de fe, de piedad y de honestidad magníficamente conservados y desarrollados en nuestros días en el marco de nuevas y modernas expresiones, en el campo de la espiritualidad, de la cultura, de las artes y de la vida social. No podemos, a este respecto, hacer callar nuestra satisfacción y nuestros alientos.

Y también nuestra esperanza: el cristianismo canadiense lo creemos dotado de una gran vocación: la de una nueva y magnífica expansión.

Es una vocación enraizada en tradiciones admirables; pensemos, por ejemplo, en los mártires canadienses en el venerable Francisco de Montmorency-Laval. Es una vocación que se expresa tanto en las escuelas populares como en las Universidades e Institutos de cultura, en que tan rico es el Canadá; es una vocación que florece en los maravillosos santuarios dignos de ser celebrados en el mundo entero. Vocación que se manifiesta en la proyección misionera que lleva lejos el nombre de Canadá como sinónimo de fe y civilización, Es una vocación que está inspirada y guiada por maestros de profundo valor y gran fervor que Nos son muy queridos y a quienes veneramos.

País grande, país joven, país cristiano: así eres, Canadá. Nos, te admiramos, te exhortarnos a reconocer en el Evangelio de Cristo la luz y la fuerza necesarias para seguir tu vocación humana y desarrollar tu misión espiritual, tanto en el presente como en el futuro.

Sabe que desde Roma te habla, te alienta, te ama y te bendice el sucesor de San Pedro: el último y humilde sucesor que hoy se llama Pablo VI.

A continuación el Papa continuó, en inglés, diciendo:

Con ocasión de estas jornadas, dedicadas a las modernas técnicas de comunicación, que pueden servir como un precioso instrumento para divulgar las maravillas de Dios y para incrementar el entendimiento y la concordia entre los pueblos; enviamos nuestro paternal saludo a nuestros queridos hijos e hijas del Canadá de habla inglesa.

A todos nuestros hijos del Canadá que están escuchando nuestra voz, les aseguramos nuestro interés, nuestro afecto y nuestro amor; y en prenda de copiosas gracias celestiales, gustosamente les otorgamos nuestra bendición apostólica.

 



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