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BENEDICTO XVI ÁNGELUS
Hace algunos días tuve la alegría de presentar el
Compendio
del Catecismo de la Iglesia católica. Desde hacía varios años se sentía la
necesidad de un catecismo breve, que resumiera de manera sencilla pero completa
todos los elementos esenciales de la doctrina católica. La Providencia divina ha
querido que este proyecto se realizara el mismo día que se introdujo la causa de
beatificación del amado Juan Pablo II, que le dio un impulso decisivo. Queridos
hermanos y hermanas, a la vez que doy gracias al Señor por ello, quisiera poner
de relieve, una vez más, la importancia de este útil y práctico instrumento para
el anuncio de Cristo y de su evangelio de salvación. Después del Ángelus El próximo miércoles, 6 de julio, se inaugurará en Gleneagles (Escocia) el G-8, es decir, la cumbre de los jefes de Estado y de Gobierno de los países más industrializados del mundo, que tendrá entre sus prioridades a África, un continente a menudo descuidado. Deseo de corazón pleno éxito a esa importante reunión, esperando que impulse a compartir de modo solidario los costes de la reducción de la deuda, a aplicar medidas concretas para erradicar la pobreza y a promover un auténtico desarrollo de África. Dirijo un saludo especial a los jóvenes de las diócesis italianas que han subido al monte Adamello para venerar la cruz erigida en la cima "Juan Pablo II". Con la mirada dirigida ya a la próxima Jornada mundial de la juventud, me uno a vosotros, queridos amigos, reunidos en tierra de Trento, al pie del Adamello, para la santa misa celebrada por monseñor Angelo Comastri, mi vicario general para la Ciudad del Vaticano. Sed siempre, para vuestros coetáneos, testigos fieles del amor misericordioso de Cristo, que redimió al mundo con el sacrificio de la cruz.
(En castellano) © Copyright 2005 - Libreria Editrice Vaticana
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