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BENEDICTO XVI
"REGINA CAELI"
Domingo 6 de
mayo
Queridos hermanos y hermanas:
Desde hace algunos días ha comenzado el mes de mayo, que para muchas comunidades
cristianas es el mes mariano por excelencia. Como tal, se ha convertido a lo
largo de los siglos en una de las devociones más arraigadas en el pueblo, y lo
valoran cada vez más los pastores como ocasión propicia para la predicación, la
catequesis y la oración comunitaria.
Después del concilio Vaticano II, que subrayó el papel de María santísima en la
Iglesia y en la historia de la salvación, el culto mariano ha experimentado una
profunda renovación. Y al coincidir, al menos en parte, con el tiempo pascual,
el mes de mayo es muy propicio para ilustrar la figura de María como Madre que
acompaña a la comunidad de los discípulos reunidos en oración unánime, a la
espera del Espíritu Santo (cf. Hch 1, 12-14). Por tanto, este mes puede
ser una ocasión para volver a la fe de la Iglesia de los orígenes y, en unión
con María, comprender que también hoy nuestra misión consiste en anunciar y
testimoniar con valentía y con alegría a Cristo crucificado y resucitado,
esperanza de la humanidad.
A la Virgen santísima, Madre de la Iglesia, deseo encomendar el viaje apostólico
que realizaré a Brasil del 9 al 14 de mayo. Como hicieron mis venerados
predecesores Pablo VI y Juan Pablo II, presidiré la inauguración de la
Conferencia general del Episcopado latinoamericano y del Caribe, la quinta, que
tendrá lugar el próximo domingo en el gran santuario nacional de Nuestra Señora
Aparecida, en la ciudad homónima. Pero antes iré a la cercana metrópoli
de São Paulo, donde me encontraré con los jóvenes y los obispos del país y
tendré la alegría de inscribir en el catálogo de los santos al beato fray
Antonio de Santa Ana Galvão.
Es mi primera visita pastoral a América Latina, y me preparo espiritualmente
para encontrarme con el subcontinente latinoamericano, donde vive casi la mitad
de los católicos de todo el mundo, muchos de los cuales son jóvenes. Por eso ha
sido denominado el "continente de la esperanza": una esperanza que concierne no
sólo a la Iglesia, sino a toda América y al mundo entero.
Queridos hermanos y hermanas, os invito a orar a María santísima por esta
peregrinación apostólica y, en particular, por la V Conferencia general del
Episcopado latinoamericano y del Caribe, para que todos los cristianos de esas
regiones se sientan discípulos y misioneros de Cristo, camino, verdad y vida.
Los desafíos del momento presente son numerosos y múltiples; por eso es
importante que los cristianos se formen para ser "levadura" de bien y "luz" de
santidad en nuestro mundo.
* * *
Después del Regina Caeli
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, especialmente a los
fieles de las parroquias de Calahorra, Alfaro, Logroño, Burgos, Villarcayo y
Santander. En este mes mariano encomendemos a la intercesión maternal de la
Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de la Aparecida, mi próximo
viaje a Brasil con motivo de la V Conferencia general del Episcopado
latinoamericano y del Caribe. ¡Feliz domingo!
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Editrice Vaticana
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