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BENEDICTO XVI

REGINA C魘I

Castelgandolfo
Lunes del 聲gel 25 de abril de 2011

(V獮eo)

 

Queridos hermanos y hermanas:

Surrexit Dominus vere! Alleluja! La Resurrecci鏮 del Se隳r marca la renovaci鏮 de nuestra condici鏮 humana. Cristo ha derrotado la muerte, causada por nuestro pecado, y nos reconduce a la vida inmortal. De ese acontecimiento brota toda la vida de la Iglesia y la existencia misma de los cristianos. Lo leemos precisamente hoy, lunes del 聲gel, en el primer discurso misionero de la Iglesia naciente: 隹 este Jess —proclama el ap鏀tol Pedro— lo resucit Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Exaltado, pues, por la diestra de Dios y habiendo recibido del Padre la promesa del Esp甏itu Santo, lo ha derramado. Esto es lo que est壾s viendo y oyendo (Hch 2, 32-33). Uno de los signos caracter疄ticos de la fe en la Resurrecci鏮 es el saludo entre los cristianos en el tiempo pascual, inspirado en un antiguo himno litrgico: 哄Cristo ha resucitado! ?a resucitado verdaderamente!. Es una profesi鏮 de fe y un compromiso de vida, precisamente como aconteci a las mujeres descritas en el Evangelio de san Mateo: 非e pronto, Jess les sali al encuentro y les dijo: “Alegraos”. Ellas se acercaron, le abrazaron los pies y se postraron ante 幨. Jess les dijo: “No tem壾s: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; all me ver嫕 (28, 9-10). 俊oda la Iglesia —escribe el siervo de Dios Pablo VI— recibe la misi鏮 de evangelizar, y la actividad de cada miembro constituye algo importante para el conjunto. Permanece como un signo, opaco y luminoso al mismo tiempo, de una nueva presencia de Jesucristo, de su partida y de su permanencia. Ella lo prolonga y lo contina (Ex. ap. Evangelii nuntiandi, 8 de diciembre de 1975, n. 15: AAS 68 [1976] 14).

澧鏔o podemos encontrar al Se隳r y ser cada vez m嫳 sus aut幯ticos testigos? San M嫞imo de Tur璯 afirma: 侶uien quiera encontrar al Salvador, lo primero que debe hacer es ponerlo con su fe a la diestra de la divinidad y colocarlo con la persuasi鏮 del coraz鏮 en los cielos (Sermo XXXIX A, 3: CCL 23, 157), es decir, debe aprender a dirigir constantemente la mirada de la mente y del coraz鏮 hacia la altura de Dios, donde est Cristo resucitado. Por consiguiente, en la oraci鏮, en la adoraci鏮, Dios encuentra al hombre. El te鏊ogo Romano Guardini observa que 勁a adoraci鏮 no es algo accesorio, secundario (...). Se trata del inter廥 ltimo, del sentido y del ser. En la adoraci鏮 el hombre reconoce lo que vale en sentido puro, sencillo y santo (La Pasqua, Meditazioni, Brescia 1995, p. 62). S鏊o si sabemos dirigirnos a Dios, orar a 幨, podemos descubrir el significado m嫳 profundo de nuestra vida, y el camino diario queda iluminado por la luz del Resucitado.

Queridos amigos, la Iglesia, tanto en Oriente como en Occidente, hoy festeja a san Marcos evangelista, sabio anunciador del Verbo y escritor de las doctrinas de Cristo, como se lo defin燰 antiguamente. 匜 es tambi幯 el patrono de la ciudad de Venecia, a donde, si Dios quiere, ir en visita pastoral los d燰s 7 y 8 del pr闛imo mes de mayo. Invoquemos ahora a la Virgen Mar燰, para que nos ayude a cumplir fielmente y con alegr燰 la misi鏮 que el Se隳r resucitado nos encomienda a cada uno.

 

Copyright 2011 - Libreria Editrice Vaticana

 

 

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