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BENEDICTO XVI
AUDIENCIA GENERAL
Sala Pablo VI Miércoles 1 de agosto de 2007
San Basilio (2)
Queridos hermanos y hermanas:
Después de
estas tres semanas de pausa, reanudamos nuestros habituales encuentros del
miércoles. Hoy quiero continuar el tema que tratamos en la última catequesis:
la vida y los escritos de san Basilio, obispo en la actual Turquía, en Asia
menor, durante el siglo IV. La vida de este gran santo y sus obras están llenas
de puntos de reflexión y de enseñanzas que valen también para nosotros hoy.
San Basilio
habla, ante todo, del misterio de Dios, que sigue siendo el punto de
referencia más significativo y vital para el hombre. El Padre es "el principio
de todo y la causa del ser de lo que existe, la raíz de los seres vivos" (Hom.
15, 2 de fide: PG 31, 465c) y sobre todo es "el Padre de
nuestro Señor Jesucristo" (Anaphora sancti Basilii). Remontándonos a Dios
a través de las criaturas, "tomamos conciencia de su bondad y de su sabiduría" (Contra
Eunomium 1, 14: PG 29, 544b). El Hijo es la "imagen de la bondad del
Padre y el sello de forma igual a él" (cf. Anaphora sancti Basilii). Con
su obediencia y su pasión, el Verbo encarnado realizó la misión de Redentor del
hombre (cf. In Psalmum 48, 8: PG 29, 452ab; De Baptismo 1,
2: SC 357, 158).
Por último,
habla extensamente del Espíritu Santo, al que dedicó un libro entero. Nos
explica que el Espíritu Santo anima a la Iglesia, la colma de sus dones y la
hace santa. La luz espléndida del misterio divino se refleja en el hombre,
imagen de Dios, y exalta su dignidad. Contemplando a Cristo, se comprende
plenamente la dignidad del hombre. San Basilio exclama: "(Hombre), date cuenta
de tu grandeza considerando el precio
pagado por ti: mira el precio de tu rescate y comprende tu dignidad" (In
Psalmum 48, 8: PG 29, 452b).
En particular
el cristiano, viviendo de acuerdo con el Evangelio, reconoce que todos los
hombres son hermanos entre sí; que la vida es una administración de los bienes
recibidos de Dios, por lo cual cada uno es responsable ante los demás, y el que
es rico debe ser como un "ejecutor de las órdenes de Dios bienhechor" (Hom.
6 de avaritia: PG 32, 1181-1196). Todos debemos ayudarnos y
cooperar como miembros de un solo cuerpo (Ep. 203, 3).
San Basilio, en sus homilías usó también palabras valientes, fuertes, a este
respecto. En efecto, quien quiere amar al prójimo como a sí mismo, cumpliendo el
mandamiento de Dios, "no debe poseer nada más de lo que posee su prójimo" (Hom.
in divites: PG 31, 281b).
En tiempo de
carestía y calamidad, con palabras apasionadas, el santo obispo exhortaba a los
fieles a "no mostrarse más crueles que las bestias..., apropiándose de lo que es
común y poseyendo ellos solos lo que es de todos" (Hom. tempore famis:
PG 31, 325a). El pensamiento profundo de san Basilio se pone claramente
de manifiesto en esta sugestiva frase: "Todos los necesitados miran nuestras
manos, como nosotros miramos las de Dios cuando tenemos necesidad".
Así pues, es
bien merecido el elogio que hizo de él san Gregorio Nacianceno, el cual, después
de la muerte de san Basilio, dijo: "Basilio nos persuadió de que, al ser
hombres, no debemos despreciar a los hombres ni ultrajar a Cristo, cabeza común
de todos, con nuestra inhumanidad respecto de los hombres; más bien, en las
desgracias ajenas debemos obtener beneficio y prestar a Dios nuestra
misericordia, porque necesitamos misericordia" (Oratio 43, 63: PG
36, 580b). Son palabras muy actuales. Realmente, san Basilio es uno de los
Padres de la doctrina social de la Iglesia.
San Basilio nos
recuerda, además, que para mantener vivo en nosotros el amor a Dios y a los
hombres, es necesaria la Eucaristía, alimento adecuado para los
bautizados, capaz de robustecer las nuevas energías derivadas del Bautismo (cf.
De Baptismo 1, 3: SC 357, 192). Es motivo de inmensa alegría
poder participar en la Eucaristía (Moralia 21, 3: PG 31, 741a),
instituida "para conservar incesantemente el recuerdo de Aquel que murió y
resucitó por nosotros" (Moralia 80, 22: PG 31, 869b).
La Eucaristía,
don inmenso de Dios, protege en cada uno de nosotros el recuerdo del sello
bautismal y permite vivir en plenitud y con fidelidad la gracia del Bautismo.
Por eso, el santo obispo recomienda la Comunión frecuente, incluso diaria:
"Comulgar también cada día recibiendo el santo cuerpo y la sangre de Cristo es
algo bueno y útil, dado que él mismo dice claramente: "Quien come mi cuerpo y
bebe mi sangre tiene vida eterna" (Jn 6, 54). Por tanto, ¿quién dudará de
que comulgar continuamente la vida es vivir en plenitud?" (Ep. 93: PG
32, 484b). En otras palabras, la Eucaristía nos es necesaria para acoger en
nosotros la verdadera vida, la vida eterna (cf. Moralia 21, 1: PG
31, 737c).
Por último, san
Basilio también se interesó, naturalmente, por esa porción elegida del pueblo de
Dios que son los jóvenes, el futuro de la sociedad. A ellos les dirigió
un Discurso sobre el modo de sacar provecho de la cultura pagana de su
tiempo. Con gran equilibrio y apertura, reconoce que en la literatura clásica,
griega y latina, se encuentran ejemplos de virtud. Estos ejemplos de vida recta
pueden ser útiles para el joven cristiano en la búsqueda de la verdad, del modo
recto de vivir (cf. Ad adolescentes 3).
Por tanto, hay
que tomar de los textos de los autores clásicos lo que es conveniente y conforme
a la verdad; así, con una actitud crítica y abierta —en realidad, se trata de un
auténtico "discernimiento"— los jóvenes crecen en la libertad. Con la célebre
imagen de las abejas, que toman de las flores sólo lo que sirve para la miel,
san Basilio recomienda: "Como las abejas saben sacar de las flores la miel, a
diferencia de los demás animales, que se limitan a gozar del perfume y del color
de las flores, así también de estos escritos... se puede sacar provecho para el
espíritu. Debemos utilizar esos libros siguiendo en todo el ejemplo de las
abejas, las cuales no van indistintamente a todas las flores, y tampoco tratan
de sacar todo lo que tienen las flores donde se posan, sino que sólo sacan lo
que les sirve para la elaboración de la miel, y dejan lo demás. Así también
nosotros, si somos sabios, tomaremos de esos escritos lo que se adapta a
nosotros y es conforme a la verdad, y dejaremos el resto" (Ad adolescentes
4). San Basilio recomienda a los jóvenes, sobre todo, que crezcan en la virtud,
en el recto modo de vivir: "Mientras que los
demás bienes... pasan de uno a otro, como en el juego de los dados, sólo la
virtud es un bien inalienable, y permanece durante la vida y después de la
muerte" (ib., 5).
Queridos hermanos y hermanas, podemos decir que este santo Padre de un tiempo
tan lejano nos habla también a nosotros y nos dice cosas importantes. Ante todo,
esta participación atenta, crítica y creativa en la cultura de hoy. Luego, la
responsabilidad social: en nuestro tiempo, en un mundo globalizado, también los
pueblos geográficamente lejanos son realmente nuestro prójimo. A continuación,
la amistad con Cristo, el Dios de rostro humano. Y, por último, el conocimiento
y la acción de gracias a Dios, Creador y Padre de todos nosotros: sólo abiertos
a este Dios, Padre común, podemos construir un mundo justo y fraterno.
Saludos
Saludo
cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los jóvenes
del movimiento Hogar de la Madre, a los colaboradores de las Religiosas de María
Inmaculada, de Santander, y a los peregrinos de España, México y otros países
latinoamericanos. Llevad a vuestros hogares y comunidades el afecto y el saludo
del Papa. Muchas gracias.
(A un grupo de ciclistas polacos que peregrinaron desde Rzeszów hasta Roma)
Durante vuestro viaje habéis podido descubrir la belleza de la
naturaleza, creada por Dios, habéis colaborado entre vosotros y os habéis
ayudado unos a otros. Que vuestro esfuerzo dé frutos para una mayor cercanía a
Dios y temple vuestro espíritu. (En italiano)
Saludo al grupo de
scouts de Europa que, esta mañana, con su presencia quieren reafirmar su
participación eclesial, después de renovar la promesa scout, que los compromete
a cumplir su deber con Dios y a servir a los demás con generosidad. Mi
pensamiento se dirige también a todos los scouts y guías del mundo, que renuevan
su promesa precisamente hoy, día en que se celebra el centenario del inicio del
escultismo. En efecto, hace exactamente cien años, el 1 de agosto de 1907, en la
isla de Brownsea, se inauguró el primer campamento scout de la historia. Deseo
de corazón que el movimiento educativo del escultismo, nacido de la profunda
intuición de lord Robert Baden Powell, siga produciendo frutos fecundos de
formación humana, espiritual y civil en todos los países del mundo.
Por último, como de costumbre, quiero saludar a los jóvenes, a los
enfermos y a los recién casados, deseándoles que vivan, animados por
la caridad de Cristo, una vida que sirva de ejemplo para todos. Que Jesús
sostenga vuestra esperanza, queridos jóvenes; vuestro sufrimiento,
queridos enfermos; y vuestro amor fecundo, queridos recién casados.
* * *
Al concluir la
audiencia general, quisiera recoger una buena noticia relativa a Irak, que ha
producido una explosión de alegría popular en todo el país. Me refiero a la
victoria de la selección de fútbol de Irak en la copa de Asia. Se trata de un
triunfo histórico de Irak, que por primera vez se ha proclamado campeón de
fútbol de Asia. Me ha impresionado muy positivamente el entusiasmo que ha
contagiado a todos los habitantes del país, impulsándolos a salir a las calles a
festejar ese acontecimiento. Del mismo modo que muchas veces he llorado con los
iraquíes, ahora, en esta circunstancia, me alegro con ellos. Esta experiencia de
gozosa participación pone de manifiesto el deseo de ese pueblo de llevar una
vida normal y serena. Espero que ese acontecimiento contribuya a realizar en
Irak, con la aportación de todos, un futuro de auténtica paz en la libertad y en
el respeto recíproco. ¡Felicitaciones!
© Copyright 2007 - Libreria
Editrice Vaticana
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