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MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
CON OCASIÓN DEL ENCUENTRO CONTINENTAL PARA AMÉRICA SOBRE EL «COMPENDIO
DE LA DOCTRINA SOCIAL DE LA IGLESIA»
Al Señor Cardenal
Norberto Rivera Carrera
Arzobispo Primado de México
Con ocasión del Encuentro Continental para América sobre el Compendio de la
doctrina social de la Iglesia que tiene lugar en esa Ciudad, me es grato
dirigir un cordial saludo a los organizadores y participantes, provenientes de
los diversos países americanos, que asisten a ese importante Encuentro movidos
por su compromiso en la evangelización de la vida social.
Se cumple así el deseo de mi venerado Predecesor, el Siervo de Dios Juan Pablo
II, el cual indicó la utilidad de un "compendio o síntesis autorizada de la
doctrina social católica" (Ecclesia
in America, 54), consciente de la importancia prioritaria que tiene el
conocimiento y la difusión de la doctrina social de la Iglesia. En efecto, dicho
Compendio es un instrumento valioso, que facilita en los diversos ámbitos un
estudio más profundo y sistemático de las orientaciones de la Iglesia en campo
político, social y económico, favoreciendo al mismo tiempo su aplicación
práctica en el contexto concreto de cada País o Continente, teniendo en cuenta
sus propias peculiaridades.
Me complace constatar que ese Encuentro pretende dar mayor vigor en América a la
misión evangelizadora de la Iglesia, que debe extenderse también al campo
social, teniendo siempre en cuenta la primacía de la verdad sobre el hombre y su
dignidad inviolable con todos sus derechos. De este modo, el mundo que tanto
multiplica cada día sus formas de organización y su interrelación, hasta llegar
a la hoy llamada globalización, podrá disponer también de un alma que le haga
crecer además en humanidad, justicia y espíritu solidario.
En esta misión evangelizadora y humanizadora de la Iglesia participan los fieles
laicos de un modo peculiar y acorde con su índole secular, pues viven y actúan
allí donde se organiza la vida social, donde se toman las decisiones o se
transforman las estructuras que condicionan la vida civil. Ellos han de seguir
su vocación específica de "buscar el reino de Dios tratando y ordenando, según
Dios, los asuntos temporales" (Lumen
gentium, 31) y, por tanto, poniendo sus capacidades profesionales y el
testimonio de una vida ejemplar al servicio de la evangelización de la vida
social, haciéndola al mismo tiempo más justa y adecuada a la persona humana.
Para ello necesitan una sólida formación que les permita discernir en cada
situación concreta, por encima de intereses particulares o propuestas
oportunistas, lo que realmente mejora al ser humano en su integridad y las
características que han de tener los diversos organismos sociales para promover
el verdadero bien común. En este sentido, el Compendio objeto de estudio
en ese Encuentro, por su carácter orgánico y la formulación sintética de cada
uno de los puntos tratados, es una ayuda preciosa para la formación de los
fieles cristianos en las cuestiones sociales, sobre todo si va acompañado de una
acción pastoral y catequética sabia, constante y capilar.
Ruego al Señor, por la intercesión maternal de Nuestra Señora de Guadalupe, que
ilumine los trabajos de ese Encuentro continental, para que dé frutos abundantes
y sea él mismo una ocasión propicia para vivir con espíritu cristiano la sed de
justicia, así como para fomentar el compromiso solidario con los necesitados y
el irrenunciable impulso de la caridad. Con estos sentimientos, imparto de
corazón a todos los congresistas la Bendición Apostólica.
Vaticano, 19 de Noviembre de 2005
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