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CARTA DEL PAPA BENEDICTO
XVI AL REVERENDO SACERDOTE DON JULIÁN CARRÓN EN EL PRIMER ANIVERSARIO DE
LA MUERTE DE MONSEÑOR LUIGI GIUSSANI
Al reverendo sacerdote
Don JULIÁN CARRÓN
Con ocasión del primer aniversario de la muerte del querido monseñor Luigi
Giussani, padre y maestro de muchos jóvenes, a los que indicó a Cristo como el
centro de su existencia, me uno espiritualmente a usted y a todo el movimiento
de Comunión y Liberación para dar gracias al Señor por el don de este sacerdote
tan celoso, enamorado del hombre porque estaba enamorado de Cristo.
Recuerdo con emoción la solemne celebración de su funeral en la catedral de
Milán, que me permitió constatar una vez más la estima y el aprecio que supo
suscitar, a lo largo de su fecunda vida, en torno a su persona, a su enseñanza y
a su obra apostólica.
Como subrayé durante el funeral, impresionaba en el querido don Giussani sobre
todo su firme fidelidad a Cristo y su esfuerzo incesante por comunicar las
riquezas del mensaje evangélico a todas las clases sociales. A sus hijos
espirituales les corresponde la tarea de continuar caminando tras sus huellas,
siguiendo su enseñanza y permaneciendo siempre en comunión con los obispos y los
demás componentes eclesiales. Con este fin os aseguro mi oración, pidiendo al
Señor que Comunión y Liberación sirva a la causa del Evangelio con alegría,
prosiguiendo la obra iniciada por su venerado fundador.
Con estos sentimientos y deseos, en este significativo aniversario, invoco
abundantes efusiones de gracias y consuelos celestiales sobre usted, sucesor de
don Giussani, sobre sus colaboradores y sobre toda la familia espiritual que
usted tiene el encargo de guiar, a la vez que, como signo de particular afecto,
imparto a todos una especial bendición apostólica, que extiendo de buen grado a
los familiares de mons. Luigi Giussani y a todos los que conservan vivo su
recuerdo.
Vaticano, 2 de febrero de 2006
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