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CARTA DEL PAPA BENEDICTO XVI AL ARZOBISPO METROPOLITANO DE
KAUNAS
Al venerado hermano
Mons. Sigitas Tamkevicius, s.j.
Arzobispo metropolitano de Kaunas
Me ha agradado mucho recibir la carta con la que me ha informado sobre las
iniciativas previstas para recordar el 80° aniversario de la erección de la
provincia eclesiástica y de la creación de la archidiócesis de Kaunas. En
efecto, el 4 de abril de 1926, el Papa Pío XI, de venerada memoria, con la
constitución apostólica Lituanorum gente coronaba el antiguo deseo de los
obispos y de los fieles lituanos, los cuales, con espíritu de intensa comunión
con el Romano Pontífice, después de la reconstitución de su Estado al final de
la primera guerra mundial, pedían poder gozar de una completa organización
eclesiástica en tierra lituana.
¡Cómo no recordar, en esta feliz circunstancia, a todas las personas que
cooperaron a la realización de esa obra providencial y trabajaron con empeño en
la viña del Señor por el bien del pueblo de Dios! En primer lugar, el beato
arzobispo Jurgis Matulaitis, m.i.c., visitador apostólico en Lituania, y el
cardenal Vincentas Sladkevicius, m.i.c, arzobispo metropolitano de Kaunas, de
venerada memoria, los cuales en las manos de Dios fueron instrumentos de
reconciliación y equilibrio, también gracias al ejemplo de santidad personal en
la realización de su ministerio pastoral.
Son bien conocidas las dolorosas pruebas que el pueblo lituano tuvo que afrontar
durante los ocho decenios pasados. La provincia eclesiástica, joven pero ya
llena de vitalidad apostólica, sufrió los golpes de la dura persecución
soviética, contraria a los valores de la fe católica profundamente arraigados en
gran parte de la población lituana. Gracias a la ayuda de Dios, que jamás le
faltó, durante los años de la prueba floreció un verdadero vivero de testigos y
mártires de la fe. Caída la dictadura comunista, el pueblo lituano ha recuperado
su libertad y se ha insertado cada vez más profundamente en la familia de
naciones, aportándoles la contribución de su patrimonio de valores. La libertad
recuperada, juntamente con los nuevos desafíos para la Iglesia, pusieron de
relieve la necesidad de reorganización de la provincia eclesiástica. A esto se
proveyó con la constitución de la nueva provincia eclesiástica de Vilna,
realizada por mi predecesor el siervo de Dios Juan Pablo II.
En el feliz aniversario que se está celebrando conviene dirigir
la mirada a las nuevas exigencias de la vida actual, que requiere también de los
católicos lituanos un testimonio fuerte y maduro de los valores humanos y
cristianos heredados de sus padres. Como testimonian las lecciones de la
historia pasada y también reciente, el mal uso de la libertad lleva al
vaciamiento y a la ruina del auténtico rostro del hombre, creado a imagen y
semejanza de Dios. Deseo que los católicos de Lituania, y de modo particular los
fieles de la provincia eclesiástica de Kaunas, correspondan cada vez mejor al
amor paterno de Dios, del que hablé en mi primera encíclica. La autenticidad de
la vida cristiana se manifiesta y se certifica mediante el testimonio de la
caridad activa con todos, basándose en la íntima certeza de que Dios es amor.
Este es el anuncio perenne de la Iglesia de Cristo, constituida en el mundo para
iluminar las conciencias y para guiarlo hacia el conocimiento del sentido más
profundo de la vida humana y cristiana.
Me uno de buen grado a la acción de gracias de la Iglesia de Kaunas, que alaba a
Dios por los dones recibidos durante los ocho decenios pasados, e invoco la
intercesión de la Madre de Dios, venerada en los santuarios de Lituania y de
modo particular en el santuario de Siluva.
Que Dios derrame, por intercesión de la Virgen Inmaculada, la abundancia de sus
favores espirituales sobre los fieles de esa provincia eclesiástica y sobre los
que acudan a la basílica archicatedral de Kaunas con ocasión de esa feliz
celebración.
Con estos deseos, le imparto de corazón a usted, venerado hermano, al clero, a
los religiosos y a las religiosas, a las personas consagradas y a todos los
fieles la implorada bendición apostólica, que de buen grado extiendo a los
obispos, a los sacerdotes y a los fieles de las actuales diócesis sufragáneas de
Siauliai, Telsiai y Vilkaviskis.
Vaticano, 23 de junio de 2006, solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús.
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