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MENSAJE DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
A SU BEATITUD BÉCHARA BOUTROS RAÏ,
PATRIARCA DE ANTIOQUÍA DE LOS MARONITAS,
PARA LA ACEPTACIÓN DE LA PETICIÓN
DE COMUNIÓN ECLESIÁSTICA
¡A Su Beatitud
Béchara Boutros Raï
Patriarca de Antioquía de los Maronitas
La elección de Su Beatitud a la sede patriarcal de Antioquía de los Maronitas
es un acontecimiento muy especial para toda la Iglesia y acojo con gran alegría
su petición de comunión eclesiástica. Toda la Iglesia, en particular la Iglesia
Maronita, da gracias a la Santísima Trinidad por el don que les ha sido
concedido en su persona, Beatitud.
Le expreso mi más fraterna y cordial felicitación. Mi ferviente oración se
eleva hacia Cristo, nuestro Señor y nuestro Dios, a fin de que lo acompañe en el
cumplimiento de esta nueva misión.
De todo corazón, venerable hermano, le concedo la comunión eclesiástica, de
acuerdo con la tradición y los votos de la Iglesia católica. Es motivo de
orgullo para su Iglesia el estar unida, desde sus orígenes, al Sucesor de Pedro.
Pedro fue llamado por Jesús a conservar en la unidad, en la verdad y en el amor,
a su única Iglesia. Siguiendo una bella y antigua tradición, el nombre de Pedro
se añade al del Patriarca.
Estoy seguro, Beatitud, de que con los buenos consejos de su predecesor, Su
Beatitud eminentísima el cardenal Nasrallah Pierre Sfeir, y la colaboración de
los padres de su Sínodo patriarcal, en comunión con el Colegio episcopal y sobre
todo con la fuerza de Cristo, vencedor del mal y de la muerte con su
resurrección, usted tendrá todo el ardor, iluminado por la sabiduría y templado
por la prudencia, para guiar a la Iglesia Maronita. Adornado con la gloria de
san Marón y el cortejo de los santos libaneses, san Charbel, san Nimatullah,
santa Rafqa y el beato Stéphan, podrá ir al encuentro de su Esposo, nuestro
Salvador.
Que el Señor lo asista en su ministerio de «Padre y de Cabeza» para proclamar
la Palabra que salva, a fin de que se viva y celebre con misericordia según las
antiguas tradiciones espirituales y litúrgicas de la Iglesia Maronita. Que todos
los fieles que le han sido encomendados encuentren consuelo en su solicitud
paterna.
Que la santa Madre de Dios, Nuestra Señora del Líbano, la Virgen de la
Anunciación, de la cual lleva usted el nombre de bautizo, haga de usted un
mensajero de unidad para que la nación libanesa —también gracias a la
contribución de todas la comunidades religiosas presentes en su país y con un
impulso ecuménico e interreligioso— desempeñe en Oriente y en todo el mundo su
papel de solidaridad y de paz.
Me despido, Beatitud, «con un beso de caridad» (1 Pt 5, 14), en el
Señor Jesús, Pastor bueno y eterno y, asegurando mi oración por toda la Iglesia
encomendada a su cuidado, le imparto a usted y a todos, obispos, sacerdotes,
religiosos, religiosas y fieles, mi bendición apostólica.
Vaticano, 24 de marzo de 2011
BENEDICTUS PP XVI
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