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CARTA DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
AL ARZOBISPO DE NUEVA YORK
TIMOTHY M. DOLAN,
EN EL DÉCIMO ANIVERSARIO DE LOS ATAQUES
CONTRA LOS ESTADOS
UNIDOS
¡Gracia a vosotros y paz de parte de Dios nuestro Padre y del Señor
Jesucristo!
En este día, mis pensamientos se dirigen a los sombríos sucesos del 11 de
septiembre de 2001, cuando se perdieron tantas vidas inocentes en la brutal
agresión contra las torres gemelas del World Trade Center y los ataques
sucesivos en Washington D.C. y Pensilvania. Me uno a vosotros al encomendar a
las miles de víctimas a la infinita misericordia de Dios Omnipotente y al pedir
a nuestro Padre celestial que siga consolando a quienes lloran la pérdida de sus
seres queridos.
La tragedia de aquel día se agravó aún más por la reivindicación de sus
autores de actuar en nombre de Dios. Una vez más, se debe afirmar
inequívocamente que ninguna circunstancia jamás puede justificar actos de
terrorismo. Cada vida humana es preciosa ante los ojos de Dios y no se debería
escatimar ningún esfuerzo en el intento de promover en todo el mundo un respeto
genuino por los derechos inalienables y la dignidad de los individuos y los
pueblos en todo lugar.
El pueblo americano debe ser elogiado por la valentía y generosidad que
mostró en las operaciones de rescate y por su tenacidad para seguir adelante con
esperanza y confianza. Es mi ferviente plegaria que un compromiso firme por la
justicia y una cultura global de solidaridad ayuden a liberar al mundo del
rencor que tan a menudo desencadena actos de violencia; y creen las condiciones
de mayor paz y prosperidad, ofreciendo un futuro más luminoso y seguro.
Con estos sentimientos, extiendo mi más afectuoso saludo a usted, a sus
hermanos en el episcopado y a cuantos están encomendados a su cuidado pastoral,
y con mucho gusto les imparto mi bendición apostólica como prenda de paz y
serenidad en el Señor.
Vaticano, 11 de septiembre de 2011
BENEDICTO XVI
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