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VIAJE APOSTÓLICO
A PORTUGAL
EN EL 10° ANIVERSARIO DE LA BEATIFICACIÓN
DE JACINTA Y FRANCISCO, PASTORCILLOS DE FÁTIMA
(11-14 DE MAYO DE 2010)
MENSAJE
DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
EN EL 50° ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN
DEL SANTUARIO DEL CRISTO REY DE ALMADA
Terreiro do Paço - Lisboa
Martes 11 de mayo de 2010
Queridos hermanos y hermanas:
En estos momentos dirijo la mirada a la otra orilla del Tajo, donde se
encuentra el monumento a Cristo Rey, casi en la clausura de las celebraciones de
su 50 aniversario. Ante la imposibilidad de visitar el santuario –como quería
Mons. Gilberto, Obispo de Setúbal–, quisiera indicar aquí a las nuevas
generaciones los ejemplos de esperanza en Dios y la lealtad al voto que se le
hizo, y que los obispos y los fieles de entonces nos han dejado esculpidos en el
monumento, como signo de amor y reconocimiento por preservar la paz en Portugal.
Desde allí, la imagen de Cristo extiende los brazos a todo Portugal, como si
quisiera recordarle la Cruz en la que Jesús ha alcanzado la paz del universo y
se ha manifestado como Rey y siervo, porque es el verdadero Salvador de la
humanidad.
Que, como santuario, sea cada vez más un lugar donde todos los creyentes
verifiquen cómo los criterios del Reino de Cristo han sido impresos en su vida
de consagración bautismal, para promover la edificación del amor, la justicia y
la paz, interviniendo en la sociedad en favor de los pobres y oprimidos, para
centrar la espiritualidad de las comunidades cristianas en Cristo, Señor y juez
de la historia.
Imploro abundantes bendiciones del cielo, creadoras de esperanza y de
paz duradera en los corazones, las familias y la sociedad, sobre todos los que
trabajan y sirven en el Santuario de Cristo Rey, sobre sus peregrinos y todos
los diocesanos de Setúbal.
BENEDICTUS PP. XVI
© Copyright 2010 - Libreria
Editrice Vaticana
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