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MENSAJE DEL SANTO PADRE BENEDICTO XVI
CON OCASIÓN DEL ENCUENTRO DE OBISPOS RESPONSABLES
DE LAS COMISIONES EPISCOPALES DE FAMILIA Y VIDA
DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE
Al venerado hermano
Cardenal Ennio Antonelli
Presidente del Consejo Pontificio para la Familia
Me complace saludar cordialmente a Vuestra Eminencia, así como a los demás
señores cardenales, obispos y sacerdotes que participan en el encuentro de
responsables de las Comisiones Episcopales de Familia y Vida de América Latina y
el Caribe, que tiene lugar en Bogotá.
Como ha reiterado la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano y del
Caribe, la familia es el valor más querido por los pueblos de esas nobles
tierras. Por este motivo, la pastoral familiar tiene un puesto destacado en la
acción evangelizadora de cada una de las distintas Iglesias particulares,
promoviendo la cultura de la vida y trabajando para que los derechos de las
familias sean reconocidos y respetados.
Se constata con dolor, sin embargo, cómo los hogares sufren cada vez más
situaciones adversas provocadas por los rápidos cambios culturales, por la
inestabilidad social, por los flujos migratorios, por la pobreza, por programas
de educación que banalizan la sexualidad y por falsas ideologías. No podemos
quedar indiferentes ante estos retos. En el Evangelio encontramos luz para
responder a ellos sin desanimarnos. Cristo con su gracia nos impulsa a trabajar
con diligencia y entusiasmo para acompañar a cada uno de los miembros de las
familias en el descubrimiento del proyecto de amor que Dios tiene sobre la
persona humana. Ningún esfuerzo, por tanto, será inútil para fomentar cuanto
contribuya a que cada familia, fundada en la unión indisoluble entre un hombre y
una mujer, lleve a cabo su misión de ser célula viva de la sociedad, semillero
de virtudes, escuela de convivencia constructiva y pacífica, instrumento de
concordia y ámbito privilegiado en el que, de forma gozosa y responsable, la
vida humana sea acogida y protegida, desde su inicio hasta su fin natural. Vale
la pena también continuar animando a los padres en su derecho y obligación
fundamental de educar a las nuevas generaciones en la fe y en los valores que
dignifican la existencia humana.
No dudo que la misión continental promovida en Aparecida, y que tantas
esperanzas está despertando por doquier, sirva para avivar en los amados países
latinoamericanos y del Caribe la pastoral matrimonial y familiar. La Iglesia
cuenta con los hogares cristianos, llamándolos a ser un verdadero sujeto de
evangelización y de apostolado e invitándolos a tomar conciencia de su valiosa
misión en el mundo.
Aliento, pues, a todos los participantes en esta significativa reunión a desarrollar en sus reflexiones las grandes líneas pastorales marcadas por los
episcopados congregados en Aparecida, favoreciendo así que la familia pueda
vivir un profundo encuentro con Cristo a través de la escucha de su Palabra, la
oración, la vida sacramental y el ejercicio de la caridad. De este modo, se le
ayudará a poner en práctica una sólida espiritualidad que propicie en todos sus
miembros una decidida aspiración a la santidad, sin miedo a mostrar la belleza
de los altos ideales y las exigencias éticas y morales de la vida en Cristo.
Para promover esto, es necesario incrementar la formación de todos aquellos que,
de una u otra forma, se dedican a la evangelización de las familias. Así mismo,
es importante trazar caminos de colaboración con todos los hombres y mujeres de
buena voluntad para seguir tutelando intensamente la vida humana, el matrimonio
y la familia en toda la región.
Concluyo expresando mi afecto y solidaridad a todas las familias de América
Latina y el Caribe, en particular a aquellas que se hallan en situaciones de
dificultad. A la vez que encomiendo a la poderosa protección de la Santísima
Virgen María los frutos de esta loable iniciativa, les imparto de corazón la
implorada Bendición Apostólica, que extiendo complacido a cuantos están
comprometidos en la evangelización y promoción del bien de las familias.
Vaticano, 28 de marzo de 2011
BENEDICTUS PP. XVI
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Editrice Vaticana
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