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ALOCUCIÓN DEL PAPA
BENEDICTO XVI A LOS MIEMBROS DE LA FUNDACIÓN «JUAN PABLO II PARA EL
SAHEL»
Lunes 20 de febrero de 2006
Queridos amigos de la fundación Juan Pablo II para el Sahel:
Me alegra acogeros a vosotros y a todos los que colaboran en las diversas
actividades de la Fundación; saludo en particular a monseñor Jean-Pierre Bassène,
obispo de Kolda en Senegal, presidente del consejo de administración.
La fundación Juan Pablo II para el Sahel nació de la solidaridad de los fieles,
sobre todo de Alemania, que respondieron generosamente al llamamiento de
Uagadugu, hecho por mi venerado predecesor en favor de los pueblos del Sahel,
que entonces afrontaban las consecuencias de una dramática sequía. Encomendada a
la responsabilidad de los obispos de los países implicados para luchar contra la
desertificación de esa región de África, la Fundación se ha desarrollado
plenamente como una obra de la Iglesia, manifestando, a través de numerosísimos
proyectos sostenidos y realizados desde hace más de veinte años, que el amor al
prójimo, una tarea de cada fiel pero también de toda la comunidad eclesial (cf.
Deus caritas est, 20), debe manifestarse con gestos concretos.
Os animo a proseguir con determinación, con el apoyo activo del Consejo
pontificio Cor unum, esta obra de fraternidad cristiana, que es un
servicio al hombre en su totalidad y contribuye también al diálogo
interreligioso y a la revelación del amor de Dios a los habitantes de esta
tierra. Por tanto, forma parte integrante de la acción evangelizadora.
Encomendándoos a la intercesión de la Virgen María, Reina de África, os imparto
de todo corazón a vosotros, así como a todos los colaboradores de la Fundación y
a los pueblos del Sahel, una particular y afectuosa bendición apostólica.
© Copyright 2006 - Libreria Editrice Vaticana
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