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VIAJE
APOSTÓLICO
A FRANCIA CON OCASIÓN DEL 150 ANIVERSARIO
DE LAS APARICIONES DE LOURDES
(12 - 15 DE SEPTIEMBRE DE 2008)
INSTITUTO DE FRANCIA
SALUDO DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
París, sábado 13 de septiembre
de
2008
Señor Canciller,
Señora y Señores Secretarios perpetuos de las cinco Academias,
Señores Cardenales,
Queridos Hermanos en el Episcopado y el Sacerdocio,
Queridos amigos Académicos,
Señoras y Señores
Es para mí un gran honor ser recibido esta mañana bajo la Cúpula. Les doy
las gracias por la exquisita gentileza con la que me han acogido y por la
medalla que me han regalado. No podía venir a París sin saludarles
personalmente. Me agrada aprovechar esta feliz ocasión para subrayar los lazos
profundos que me unen a la cultura francesa, hacia la que siento una gran
admiración. En mi trayectoria intelectual, el contacto con la cultura francesa
ha tenido una importancia especial. Me es propicia, pues, la ocasión para
manifestar mi gratitud hacia ella, ya sea personalmente que como Sucesor de
Pedro. La placa que acabamos de descubrir conservará el recuerdo de nuestro
encuentro.
Rabelais dijo muy justamente en su tiempo: “La ciencia sin la conciencia
no es más que ruina del alma” (Pantagruel, 8). Fue sin duda para
contribuir a evitar el riesgo de una semejante dicotomía que, a finales de enero,
y por vez primera en tres siglos y medio, dos Academias del Instituto, dos
Academias Pontificias y el Instituto Católico de París organizaron un Coloquio
interacadémico sobre la cambiante identidad de la persona. El coloquio ilustró
el interés que presentan amplias investigaciones interdisciplinares. Esta
iniciativa podría continuarse para explorar conjuntamente los innumerables
senderos de las ciencias humanas y experimentales. Acompaño este deseo con la
oración que elevo al Señor por ustedes, por sus seres queridos y por todos los
miembros de las Academias, así como por todo el personal del Instituto de
Francia. Que Dios los bendiga.
© Copyright 2008 - Libreria Editrice Vaticana
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