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VISITA PASTORAL A LA PARROQUIA ROMANA
DE SAN JUAN DE LA CRUZ
SALUDO
DEL SANTO PADRE
BENEDICTO XVI
AL CONSEJO PASTORAL
Domingo
7 de marzo de 2010
Queridos hermanos y hermanas, de todo corazón os doy las gracias por esta
bella experiencia pre-pascual que me habéis brindado en la mañana de este
domingo. He leído un poco sobre la historia de vuestra parroquia, que empezó de
cero; habéis construido entretanto un gran centro pastoral, habéis construido
los edificios, las infraestructuras, pero sobre todo habéis construido una
Iglesia viva, de piedras vivas. Ahora es bello ver cómo aquí la Iglesia es
viva: vive de la Palabra de Dios, de la participación en la santa Eucaristía,
con tantos componentes de la vida espiritual, todos los movimientos unidos en un
único proyecto pastoral en la común Iglesia de Cristo.
Por ello estoy muy agradecido y os ruego que continuéis en este sentido:
construir siempre la Iglesia de piedras vivas, y ser así también un centro de
irradiación de la Palabra de Dios en nuestro mundo, que tiene tanta necesidad de
esta Palabra de Dios, de la vida que procede de Dios.
Hoy, en la primera lectura, hemos oído precisamente esta auto-presentación de
Dios, que entra en la historia, se hace uno de nosotros. Y hemos oído que Dios
es un Dios que nos escucha, que no está lejos, que se interesa por nosotros, que
está por nosotros y con nosotros. Y esto exige nuestra respuesta,
exige que también nosotros escuchemos a Dios, que también nosotros estemos
abiertos a su presencia; así cielo y tierra se comunican y se unen más, y el
mundo se hace más luminoso, más bello.
¡Gracias por todo vuestro trabajo! Os deseo una buena Pascua y más progresos
espirituales en la comunión con Cristo y en la comunidad de los sacerdotes,
sobre todo de vuestro querido párroco. He oído cómo comenzó, yendo al
supermercado para ver quién había, y así creció la parroquia. Gracias monseñor
párroco, gracias a todos vosotros. ¡Buena Pascua!
© Copyright 2010 - Libreria Editrice Vaticana
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