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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Castelgandolfo
Domingo 30 de diciembre de 1979
1, Este domingo de hoy, en la octava de Navidad, es al mismo tiempo la
solemnidad de la Sagrada Familia de Nazaret.
El Hijo de Dios ha venido al mundo de la Virgen cuyo nombre era María; nació en
Belén y creció en Nazaret bajo la protección de un hombre justo, llamado José.
Jesús fue desde el principio el centro de su gran amor, lleno de solicitud y de
afecto; fue su gran vocación; fue su inspiración; fue el gran misterio de su
vida. En la casa de Nazaret: "crecía en sabiduría y edad y gracia ante Dios y
ante los hombres" (Lc 2, 52). Fue obediente y sumiso, como debe ser un hijo con
sus padres. Esta obediencia nazarena de Jesús a María y a José ocupa casi todos
los años que El vivió en la tierra, y constituye, por tanto, el período más
largo de esa total e ininterrumpida obediencia que ha tributado al Padre
celeste. No son muchos los años que Jesús dedicó al servicio de la Buena Nueva y
finalmente al Sacrificio de la Cruz.
Pertenece así a la Sagrada Familia una parte importante de ese divino misterio,
cuyo fruto es la redención del mundo.
2. En la solemnidad de la Sagrada Familia de Nazaret, la Iglesia. mediante la
liturgia del día, expresa los mejores y más fervientes deseos a todas las
familias del mundo. Tomo de la Carta de San Pablo a los Colosenses sólo estas
dos frases tan ricas de significado: "la paz ele Cristo reine en vuestros corazones"
(Col 3, 15).
Efectivamente, la paz es signo del amor, es su confirmación en la vida de la
familia. La paz es la alegría de los corazones; es el consuelo en la fatiga
cotidiana. La paz es el apoyo que se ofrecen. recíprocamente mujer y marido, y
que los hijos encuentran en los padres y los padres en los hijos.
Todas las familias del mundo acojan el deseo de esta paz.
Acojan. también otro deseo, del que se habla a continuación en la misma Carta
de San Pablo a los Colosenses: "la palabra de Cristo habite en vosotros
abundantemente" (Col 3, 16).
La palabra es manifestación del pensamiento y medio de entendimiento
recíproco. Los padres comienzan su obra educativa, enseñando al hijo las
palabras. Ellas revelan entendimiento y alma, y abren ante el hombre nuevo los
caminos del conocimiento del mundo, de los hombres y de Dios.
La palabra es medio fundamental de educación y de desarrollo para todo hombre.
Acojan hoy todas las familias del mundo los deseos de bien y de paz que
brotan de la riqueza de la Palabra de Cristo, para que mediante la fe en ella,
los hijos de los hombres encuentren esa fuerza de vida que El les ha
transmitido con su Nacimiento. Por estas intenciones elevemos ahora nuestra
oración a la Virgen.
Después del Ángelus
1. Sé que esta mañana han partido de la plaza de San Pedro numerosos
participantes en el tradicional "maratón de San Silvestre", promovido al
terminar este año ya en su meta final. Envío a todos los participantes mi
cordial saludo y el deseo de un feliz año nuevo. Les deseo además las conquistas
verdaderas y duraderas en las competiciones del espíritu. mientras pido al Señor
que difunda en los corazones los dones de su alegría y de su paz, en prenda de
los cuales envío a los generosos deportistas y a todos los romanos mi más
afectuosa bendición.
2. Os dirijo un cordial. saludo a vosotros, queridísimos alumnos de la quinta
clase mixta de la escuela elemental "Santa María de las Gracias en Preganziol",
que habéis venido para orar ante la tumba de los Apóstoles y para manifestar
vuestro afecto al Papa.
Al agradeceros vuestra gentil visita, os confío a la materna protección de la
Virgen venerada en el santuario contiguo a vuestra escuela y os bendigo,
haciendo extensiva la bendición apostólica a las religiosas y a los padres que
os han acompañado y a toda la comunidad parroquial de Preganziol.
3. Finalmente, dirijo un saludo especial a los estudiantes universitarios y de
bachillerato de la fundación R.U.I. ("Residencias Universitarias
Internacionales"), provenientes de varias partes de Italia. Queridísimos, si
en vuestros ambientes sois siempre testigos de Cristo, podréis experimentar que
vuestros actuales años de estudios no son sólo una preparación para la vida,
sino que son vida ellos mismos en el sentido más pleno.
Mientras invoco al Señor que os colme de sus gracias, os bendigo cordialmente.
© Copyright 1979 - Libreria Editrice Vaticana
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