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JUAN PABLO II

ÁNGELUS

Castelgandolfo
Domingo 11 de octubre de 1981

 

1. "Angelus Domini nuntiavit Mariae...".

El Evangelio según San Lucas refiere que el Ángel de la Anunciación se llamaba "Gabriel". Y este nombre significa "mi potencia es Dios". María recibió al Arcángel y su anuncio, según el cual habría de concebir un hijo, lo habría de dar a luz y llamarlo Jesús (cf. Lc 1, 31). María escuchó con humildad las palabras que le dirigió, y creyó en la potencia de Dios. Efectivamente, sólo con la potencia de Dios se pudo realizar lo que anunció Gabriel.

"¿Cómo podrá ser esto?, pues yo no conozco varón... El Espíritu Santo vendrá sobre ti... El hijo engendrado será santo, será llamado Hijo de Dios" (Lc 1, 33-35).

El nombre de Gabriel alude, pues, a la potencia de Dios. Y, cuando rezamos el "Ángelus", adoramos la potencia salvifica de Dios, a la que la Virgen Santísima de Nazaret se sometió totalmente: espíritu y cuerpo.

2. Al encontrarnos hoy, 11 de octubre, no podemos menos de recordar que precisamente en este día hace 19 años (11 de octubre de 1962), comenzaba el Concilio Vaticano II. Entraron entonces en la basílica de San Pedro, en procesión solemne, los obispos de toda la Iglesia bajo la guía del Papa Juan XXIII para comenzar un trabajo que duró tres años. Efectivamente, el Concilio concluyó el 8 de diciembre de 1965, durante el pontificado de Pablo VI.

Al evocar el comienzo y también el final de este trabajo, recordamos las palabras de la liturgia de hoy, que están unidas al canto del "Alleluia": "El Padre de nuestro Señor Jesucristo nos dé espíritu de sabiduría para que podamos conocer cuál es la esperanza de nuestra llamada" (cf. Ef 1, 17-18).

Del Concilio Vaticano II puede decirse que fue el Concilio de la vocación cristiana. Oremos a fin de que la luz divina; mediante su enseñanza, penetre nuestras mentes y nuestros corazones, "para que podamos conocer cuál es la esperanza de nuestra llamada".

3. Que esta luz ilumine todos los sectores de la vida del hombre. En particular, el sector de su trabajo. He aquí lo que dice el Concilio en su Constitución pastoral: "El hombre, cuando trabaja, no sólo transforma las cosas y la sociedad, sino que se perfecciona a sí mismo. Aprende mucho, cultiva sus facultades, se supera y se trasciende. Tal superación, rectamente entendida, es más importante que las riquezas exteriores que puedan acumularse. El hombre vale más por lo que es que por lo que tiene" (Gaudium et spes, 35).

En el 90 aniversario de la Encíclica Rerum novarum estas palabras y las enseñanzas del Vaticano II nos ayuden a comprender cristianamente toda la actividad del hombre, todo su trabajo. Nos ayuden para la solución del "problema social" a medida de nuestros tiempos.


Después del Ángelus

(En francés)

Doy la bienvenida a los peregrinos de lengua francesa. Os agradezco vuestra visita y las oraciones por mi ministerio. Encomiendo al Señor y a María vuestras intenciones, y os bendigo de todo corazón.

El Ángelus de este domingo nos brinda ocasión de reunimos en el nombre del Señor Jesús y honrar a su bendita Madre con nuestras oraciones. Oro para que los visitantes de lengua inglesa se-fortalezcan en su fe y encuentren gozo nuevo en la comunidad de la Iglesia de Cristo. A todos vosotros, gracia y paz.

(En alemán)

Expreso también mi cordial bienvenida a todos los peregrinos y visitantes de habla alemana. Los misterios de la anunciación y encarnación de Cristo, que contemplamos en la oración del Ángelus. entran a formar parte también en los misterios gozosos del rosario. Lo que deseo, y así se lo pido a Dios, es que en este mes de octubre, mes del rosario, descubráis nuevamente la hermosura y la riqueza que encierra el rezo del rosario y que sepáis apreciarlo. Rezad el rosario en particular, pero rezadlo también en común, tanto en vuestras familias como en vuestras comunidades. ¡María es el camino mejor y más seguro para ir a Cristo! Os doy de corazón una bendición especia] a vosotros y a vuestros familiares y amigos que han quedado en vuestra patria.

(En español)

A las personas, familias y pequeños grupos que, procedentes de los diversos países de lengua española, participan en este encuentro de oración, doy mi cordial saludo. Asegurándoos que pido por vuestras intenciones y las de vuestros seres queridos, para que el Señor os mantenga firmes en la fe, os imparto con afecto la bendición apostólica.

(En portugués)

Saludos afectuosos también a los queridos peregrinos y oyentes de lengua portuguesa. Deseo recordaros el tema presentado por la liturgia de hoy: la invitación que el Señor hace a cada uno de nosotros a participar en su banquete. Y para que vuestra respuesta sea de correspondencia amorosa a la voluntad de Dios, os doy la bendición apostólica.

(En polaco)

Saludo a mis compatriotas de la diócesis de Opolex, Bielice, Makowice y Garabinie; de la parroquia de San Matero de Pabianice; de Bydgoszcz; al grupo de artesanos de Zamosc; a los peregrinos de Bilgoraj y de otras diversas ciudades de Polonia. También hoy deseo recordar de modo especial a la juventud académica que ha comenzado el curso de estudio. Que la Sede de la Sabiduría Ies ilumine en el estudio, que es importante para cada uno de ellos y para toda la sociedad. Que os acompañe la sabiduría pero también la valentía. Esto es lo que deseo a mis jóvenes compatriotas que comienzan el año académico en octubre. "¡Szczesc Boze!".

(En italiano)

Ahora deseo dirigir un saludo particular a tres grupos presentes en este encuentro de oración. Saludo en primer lugar a los grupos combonianos que han. venido a Roma de todas las partes para la clausura de los actos conmemorativos del centenario de la muerte del apóstol de África, mons. Daniele Comboni, junto con las direcciones generales de los institutos de Misioneros combonianos del Corazón de Jesús, Madres Pías de la Negritud y Misioneras seglares combonianas. La figura de mons. Comboni, que dedicó toda su vida a la gloria de Dios y salvación de las almas, os sea de estímulo en el afán de anunciar el Evangelio. Todo cristiano debe ser misionero de algún modo con entrega y valentía. Deseo también que todos los misioneros esparcidos por el mundo sepan que están en la línea justa del designio redentor de Cristo. Dirijo después un saludo a los dirigente, de las secciones de la Obra de María" perteneciente al Movimiento de los Focolares, que han venido al Centro Mariápolis" para profundizar en su espiritualidad. Os doy las gracias por esta visita afectuosa y cordial, y os exhorto a permanecer siempre a' la escucha apasionada de la verdad tal como fue revelada por Cristo y enseñada por el Magisterio perenne de la Iglesia Y en fin saludo asimismo al grupo de Heles de la parroquia del Corpus Domini, de la barriada romana de Massimina, aquí presente con su párroco en representación de toda la comunidad dedicada estos días a la "Misión" predicada por los padres pasionistas. De corazón os deseo que aprovechéis este momento de gracia, y os acompaño con mi bendición.

 

© Copyright 1981 - Libreria Editrice Vaticana

 

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