El día 1 de mayo al mediodía, se reunió gran número de personas en la plaza de
San Pedro, con el deseo de ver al Papa y rezar el "Regina caeli" con él. Si bien
no estaba programado que el Santo Padre se asomara a la ventana este día, fiesta
del trabajo, Juan Pablo II accedió a los deseos y aclamaciones insistentes, y rezó
la
oración mariana con todos desde la ventana de su despacho.
Saludo a todos los presentes que se han reunido tan espontáneamente aquí
para rezar la oración de mediodía, aprovechando este día libre del 1 de mayo.
Pues bien, quiero responder a vuestra presencia que es a la vez petición,
petición de rezar juntos el Regina caeli.
Hoy la Iglesia recuerda en la liturgia a
San José obrero. Quiero que esta bendición sea para todos los trabajadores, los
que trabajan con el entendimiento y los que trabajan físicamente; es decir;
todos los que celebran hoy la fiesta en su conmemoración civil y también
religiosa, honrando el recuerdo de San José y del mismo Jesucristo que trabajaba
como carpintero junto a San José. Así que esta bendición va a todo el trabajo
humano y a todas las familias, pues San José nos recuerda siempre estas dos
realidades, "familia y trabajo", "trabajo y familia".
Doy las gracias de nuevo a
todos por su presencia y les deseo una buena fiesta.
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