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JUAN PABLO II

REGINA COELI

Domingo 20 de mayo de 1984

 

1. Cristo dice a Tomás:

"Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí" (Jn 14, 6).

Dice estas palabras la víspera de su pasión.

Y después de la resurrección encuentran una confirmación particular.

Los caminos de la vida parece que tienden a la muerte, que está ante el hombre como término. Pero Cristo, con su resurrección, ha vuelto a confirmar que el término del hombre es Dios, y que Él se ha convertido en el camino hacia el Padre.

Por tanto: no el camino de la muerte, sino de la Vida en Dios. Este camino es en Jesucristo la verdad de los destinos del hombre: la verdad de nuestra existencia ya aquí en la tierra.

En Jesucristo ―crucificado y resucitado― la verdad es la vida, y no la muerte. Efectivamente, Él es el camino.

Regina coeli, laetare!

Oh Madre del Resucitado, con tu Corazón Inmaculado la Iglesia goza de este camino, verdad y vida, que es Cristo, tu Hijo.

2. El próximo domingo iré en peregrinación pastoral a la ilustre y antigua ciudad de Viterbo, profundamente vinculada, a través de los siglos, a la historia de la Iglesia y del Papado.

Con esta visita quiero unirme a la alegría de los fieles de esa diócesis, que celebran el 750 aniversario del nacimiento de Santa Rosa de Viterbo; el 400 del nacimiento de Santa Jacinta Marescotti y además el traslado del venerado cuerpo de San Crispín de Viterbo ―hermano capuchino amante de la pobreza y de los pobres, ejemplar en su servicio a los necesitados―, a quien canonice el 20 de junio de 1982.

Tendré la alegría de encontrarme con los hermanos y hermanas de los varios sectores eclesiales de la diócesis de Viterbo, como también de otras diócesis que actualmente están unidas en la persona del obispo: Tuscania, Montefiascone, Acquapendente, Bagnoregio. Así tendré la posibilidad de orar con ellos y confirmarlos en la fe.

Os pido a todos un recuerdo en la oración.

 

© Copyright 1984 - Libreria Editrice Vaticana

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