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JUAN PABLO II

ÁNGELUS

Domingo 7 de julio de 1985

 

Hermanos y hermanas queridísimos:

1. Hoy os invito a todos a uniros espiritualmente a nuestros hermanos y hermanas de Checoslovaquia, que celebran solemnemente en Velehrad el XI centenario de la muerte de San Metodio, ocurrida, según la tradición, en aquella ciudad.

La Iglesia universal ha vivido la semana pasada recordando a los Santos hermanos Cirilo y Metodio. Los fieles de origen checo y eslovaco, residentes en los diversos países europeos, se han reunido respectivamente en Ellwangen y en Reichenau (Alemania). Los pueblos de Yugoslavia han celebrado a los dos Santos hermanos en Djakovo, el 4 y 5 de julio. Análogas manifestaciones celebrativas tienen lugar en Canadá, en Unionville, cerca de Toronto.

Esta mañana yo mismo he celebrado la Santa Misa en presencia de los checos y eslovacos que residen en Roma. A las solemnes celebraciones de Djakovo y de Velehrad no pudiendo participar yo en ellas personalmente como habría deseado―, he enviado como Legado mío al cardenal Agostino Casaroli, Secretario de Estado, para manifestar de ese modo mi espiritual e intensa presencia en el significativo acontecimiento, que interesa e implica la religiosidad, la cultura y la historia de los pueblos eslavos, de toda Europa y de la Iglesia entera.

Mi pensamiento va en este día a Velehrad, a mi Legado, el cardenal Casaroli, al cardenal Tomásek, a los obispos, sacerdotes, familias religiosas y fieles todos de Checoslovaquia que en Velehrad, junto a la tumba de San Metodio, desean manifestar públicamente su adhesión convencida a la fe cristiana, de la que son deudores a la obra evangelizadora realizada por los dos Santos hermanos hace ya once siglos.

2. Precisamente con relación a este significativo acontecimiento eclesial, se ha hecho pública estos días mi Carta Encíclica Slavorum Apostoli, que lleva la fecha del 2 de junio, solemnidad de la Santísima Trinidad.

Con esta Carta he querido recordar la vida santa y los grandes méritos apostólicos de los hermanos Cirilo y Metodio, nativos de Salónica (la antigua Tesalónica), que emprendieron entre los pueblos eslavos la misión evangelizadora, a la que dedicaron toda su vida.

3. Gracias a los esfuerzos misioneros de los dos Santos, los eslavos pudieron tomar conciencia de su vocación y participar en la historia de la salvación; gracias a su anuncio, aquellos pueblos pudieron sentirse, junto con las otras naciones de la tierra, descendientes y herederos espirituales de la promesa hecha por Dios a Abrahán. La traducción de los Libros Sagrados, realizada por los Santos Cirilo y Metodio, juntamente con sus discípulos, confirió capacidad y dignidad cultural a la lengua litúrgica paleo-eslava, que se convirtió también en la lengua oficial y literaria e incluso en la lengua común de las clases más cultas de la mayor parte de las naciones eslavas y, en particular, de todos los eslavos de rito oriental.

Tales méritos con relación a la cultura eslava hacen la obra de evangelización realizada por los dos Santos hermanos, en cierto sentido, constantemente presente en la historia y en la vida de aquellos pueblos y de aquellas naciones; con razón los dos Santos hermanos fueron enseguida reconocidos por la familia de los pueblos eslavos como "padres", tanto de su cristianismo como de su cultura.

4. Dado que los Santos Cirilo y Metodio son Copatronos de Europa ―junto con San Benito―, los Episcopados del continente europeo se preparan a venerar solemnemente a los dos Santos en el próximo mes de octubre aquí en Roma. También nuestros hermanos ortodoxos han celebrado a los Santos Cirilo y Metodio en Salónica, su ciudad natal, confirmando con ello que los dos Santos son como un puente espiritual entre la tradición oriental y la occidental, que confluyen ambas en la única gran Tradición de la Iglesia universal. En este sentido ―como ya he escrito en mi citada Carta Encíclica― los Santos Cirilo y Metodio para nosotros son paladines y a la vez patronos en el esfuerzo ecuménico de las Iglesias hermanas de Oriente y de Occidente, para volver a encontrar, mediante el diálogo y la oración, la unidad visible en la comunión perfecta y total" (Slavorum Apostoli 27).

5. Siguiendo con intensa participación las celebraciones en honor de los Santos Cirilo y Metodio, ruego para que la herencia cristiana y cultural que dejaron estos dos Santos a los pueblos eslavos se conserve, se refuerce y produzca continuamente frutos de verdad, de bien y de gracia para aquellos pueblos, que han sido los primeros en acoger los beneficios de su obra, e incluso para toda Europa y para la Iglesia entera.

Es reconocido históricamente que Cirilo y Metodio, al realizar su carisma, dieron una aportación decisiva a la formación de Europa, no sólo en la comunión religiosa cristiana, sino en su realidad civil y cultural. Siguiendo su ejemplo, la Iglesia católica está pronta y disponible para trabajar con vigor y empeño siempre renovados para que todos los pueblos del mundo vivan en mutua comprensión, compartiendo los bienes espirituales y culturales, en paz y concordia, y puedan alcanzar también la plena unidad en Cristo.

Era obligado que la Iglesia manifestase una vez más a los dos Santos hermanos profunda gratitud por la inestimable contribución que ellos dieron al anuncio del Evangelio entre las gentes eslavas y, al mismo tiempo, a la causa de la reconciliación, de la convivencia amistosa, del desarrollo humano y del respeto de la dignidad de toda nación.

¡Santos Cirilo y Metodio, rogad por nosotros!

 

© Copyright 1985 - Libreria Editrice Vaticana

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