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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 28 de febrero de 1988
Queridos hermanos y hermanas:
1. Nuestro pensamiento se dirige hoy
hacia la querida tierra del Líbano para descubrir en ella las huellas de la
devoción de ese amado pueblo a la Virgen Santa. Durante trece años de graves
sufrimientos, la invocación de todos los libaneses a la Virgen Santísima,
"Nuestra Señora del Líbano" ha sido continua e intensa. A la Virgen han confiado
sus pruebas, sus aspiraciones y sus esperanzas.
La devoción de los libaneses a la
Virgen es constante y está profundamente enraizada en la tradición: Ellos
asocian su nombre a muchas citas bíblicas que se refieren a su país. Por eso
cantan emocionados: "Ven, ven del Líbano", María; tú te levantas "como los
cedros del Líbano"; el perfume de tus vestidos es "como el perfume del Líbano".
En las letanías lauretanas, después de la invocación "Rosa Mística", se añaden
las palabras: "Cedro del Líbano, ruega por nosotros".
2. Todos los libaneses, tanto católicos
como ortodoxos, y los mismos musulmanes conscientes de estas referencias
bíblicas, se sienten profundamente vinculados a María. Por eso, la Virgen Santa
está presente por todas partes y sus santuarios son innumerables. Entre los más
conocidos están los de Kannubin, Harissa, Zahlé, Magdouché, Balamand, Bikfaya,
Ksara, Bzommar, etc. Por la noche, antes de acostarse, los miembros del núcleo
familiar rezan en familia el rosario, cantan el popularísimo himno "Ya Ummalllah"
(Oh Madre de Dios...), y se hacen bendecir con el icono de la Virgen.
Las iglesias del patriarcado maronita
están todas dedicadas a la Virgen: Nuestra Señora de Yanouh, de Ilij, de Maïfouk,
de Diman y de Bkerké. En cada pueblo libanés, aún en el más pequeño, existe una
iglesia o al menos una capilla dedicada a María.
3. También los emigrados libaneses
llevan consigo su fidelidad a María. En cualquier país de la emigración, la
primera iglesia fundada por una comunidad libanesa está dedicada a "Nuestra
Señora del Líbano": París, Marsella, Boston, San Pablo, Sidney, Dakar, Abidján,
Londres, etc. El primer seminario maronita, creado fuera del territorio
patriarcal, en Washington, se denomina "Our Lady of Lebanon Maronite Seminary"
(Seminario maronita de Nuestra Señora del Líbano).
El santuario mayor y más querido por
todos los libaneses es sin duda el de "Nuestra Señora del Líbano", situado en la
colina de Harissa. La gran estatua de la Virgen, que se levanta junto al
santuario y se dirige con las manos extendidas y abiertas hacia el mar y la
capital Beirut, parece asegurar a todos los libaneses su protección maternal.
Iluminada de noche, se ve desde casi todo el Líbano y atrae muchedumbres de
peregrinos durante el año, especialmente durante el mes de mayo.
Unámonos también hoy a los libaneses
para pedir a la Virgen, paz, solidaridad y una rápida solución de los problemas
que tanto afligen a esta tierra.
Invoquémosla con las palabras de un
himno tan estimado por ellos, cantado también en San Pedro durante la liturgia
maronita celebrada el pasado 2 de febrero:
"Oh María, Reina de los montes y de los
mares: Patrona del Líbano, dirige una mirada materna a todos tus hijos, extiende
hacia ellos tus manos puras y bendícelos"
Amén.
Después del Ángelus
Deseo saludar cordialmente al grupo de tractoristas del campo, provenientes
de España, que esta mañana han querido unirse a nosotros en el rezo del
“Ángelus”, la oración mariana que en muchas regiones españolas señala un momento
de pausa y de acción de gracias en les labores agrícolas.
El servicio que los trabajadores del campo ofrecen a la sociedad es grande y,
con frecuencia, no suficientemente valorado. Aliento a todos a una integración
armoniosa en sus vidas de la máxima benedictina “ora et labora”, de manera que
el trabajo adquiera una dimensión siempre humanizante y de alabanza al Creador.
© Copyright 1988 - Libreria Editrice Vaticana
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