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VISITA PASTORAL A BASILICATA

JUAN PABLO II

REGINA CAELI

Domingo 28 de abril de 1991

 

Queridos hermanos y hermanas:

1. Vuestra región es tierra bendecida por María. Los numerosos santuarios que la jalonan, son meta constante del pueblo de Dios que, a los pies de la Virgen, encuentran en ella paz y apoyo en la vida cristiana.

Me complace recordar algunos de estos oasis de meditación y de piedad mariana, en los que se venera a la Madre de Dios bajo diversos títulos. En la archidiócesis de Matera-Irsina: Santa María de Picciano, en Matera; María Santísima del Casale, en Pisticci; y Santa María, Madre de la Providencia, en Irsina. En la diócesis de Tursi-Lagonegro: María, Reina de Anglona, en Tursi; María Santísima del Sirino, en Lagonegro y la Virgen del Pollino, en San Severino Lucano. En la diócesis de Tricáro: María Santísima de Fonti, en Tricáro. En la diócesis de Melfi-Rapolla-Venosa: María Santísima del Monte Pierno, en San Fele; la Virgen de Constantinopla, en Barile; y María Santísima del Principio, en Lavello. En la archidiócesis de Acerenza: la Virgen de Belvedere, en Oppido Lucano; y María Santísima del Monte Sarraceno, en Calvello. En fin, en la archidiócesis de Potenza-Muro Lucano-Marsico Nuovo: la Virgen de las Gracias, en Capodigiano de Muro; la Virgen del Carmen, en Avigliano; y Santa María del Sacro Monte, en Viggiano.

El Sagrado Monte de Viggiano me lleva espiritualmente al santuario de Jasna Góra, en mi tierra natal, en el que, los días 14 y 15 de agosto próximo, celebraré con los jóvenes procedentes de todo el mundo la Jornada mundial de la juventud. La imagen sagrada que se venera en Viggiano, y a la que está particularmente vinculada vuestra piedad popular, se encuentra hoy aquí entre nosotros.

2. Hace un momento he bendecido sus preciosas coronas y las he ofrecido en vuestro nombre a María, Madre y Reina. "Dios te salve, Reina y Madre de misericordia", recuerda una conocida y sugestiva antífona mariana. La Virgen es Madre de misericordiosa, amparo de los creyentes y consoladora de los afligidos. Sobre todo, Madre de los que sufren, de los enfermos, de los ciegos, de los minusválidos y de los ancianos, presentes en esta asamblea litúrgica.

Te pedimos con confianza, María,
por los pueblos oprimidos
y por las víctimas de la injusticia humana;
por quien muere de hambre
y por quien esta privado de su libertad,
por aquellos a quienes impiden la práctica de su fe.
Te pedimos por la paz del mundo.

Te pedimos por esta ciudad
y por la tierra de Basilicata,
que desde siempre ha conocido la fatiga y el dolor,
pero que, confiando en Dios,
no ha perdido jamás el valor y la esperanza.

3. María, discípula fiel de tu hijo Jesús,
enséñanos a llevar la cruz;
enséñanos a amar aquella cruz
que la carne y el mundo
ponen sobre los hombros
de quien busca la paz y la justicia (cf. Gaudium et spes, 38).

Que María, Reina y Madre de misericordia,
abra el horizonte del aleluya pascual
a cuantos sienten que les falta la fuerza
bajo el peso de la cruz.

 

© Copyright 1991 - Libreria Editrice Vaticana

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