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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Domingo 26 de julio de 1992
El domingo 26 de julio, Juan Pablo II rezó el
Ángelus desde la habitación donde se hallaba internado en el hospital
Policlínico universitario Agostino Gemelli. Al final de la meditación dominical,
se asomó a la ventana para saludar a los numerosos fieles que se habían dado
cita delante del hospital, momento que recoge la foto. Ofrecemos a continuación
las palabras pronunciadas por Su Santidad.
Amadísimos hermanos y hermanas:
También este domingo rezo el Ángelus desde el hospital
Policlínico Gemelli, uniéndome espiritualmente a los peregrinos congregados en
la plaza de San Pedro y a cuantos me siguen a través de la radio y de la
televisión.
Doy gracias de nuevo a todas las personas que me han sostenido y
ayudado de diversas maneras durante este período de hospitalización. ¡Muchas
gracias!
La liturgia de hoy nos invita a continuar invocando la ayuda del
Señor. Jesús, en el Evangelio, dice: «Pedid y se os dará; buscad y hallaréis;
llamad y se os abrirá» (Lc 11, 9). Con esa garantía, queridos hermanos y
hermanas, no permitamos nunca que las ocupaciones y las dificultades diarias
impidan nuestra relación filial e interior con Dios, que ilumina y da valor a
todos los acontecimientos de la vida. En efecto, sólo en Él nuestro espíritu
encontrará pleno descanso y consuelo en el cansancio, en la enfermedad y en la
prueba.
Oremos hoy, de modo especial, por las víctimas de los crueles
episodios de violencia que, incluso recientemente, han causado dolor, luto y
ruinas turbando la convivencia serena y civil de las familias y de la querida
nación italiana. Pidamos, también, por las poblaciones de Bosnia-Herzegovina,
cuyos sufrimientos tengo constantemente presentes durante estos días.
Encomendemos nuestra insistente invocación de paz y de concordia a
la intercesión maternal de la Santísima Virgen, con la oración del Ángelus.
© Copyright 1992 - Libreria
Editrice Vaticana |