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VISITA PASTORAL A CORTONA Y AREZZO

JUAN PABLO II

REGINA COELI

Domingo 23 de mayo de 1993

 

Queridos hermanos y hermanas:

1. Es siempre muy sugestiva esta pausa a mitad de la jornada para un momento de oración mariana. Hoy lo es de modo singular, porque nos hallamos en el lugar donde, según la tradición, nació la costumbre de rezar el Ángelus Domini.

Cuentan que, precisamente aquí en Arezzo, el beato Sinigardi, uno de los primeros discípulos del Poverello de Asís, introdujo la practica piadosa de rezar a menudo la antífona Ángelus locutus est Mariae, El ángel anunció a María. Esta costumbre se extendió muy pronto a toda la orden franciscana, originando así esa admirable síntesis de oración y doctrina cristiana que es, con razón, el Ángelus Domini.

2. En una rápida sucesión esta hermosa antífona nos lleva al momento culminante de la historia del mundo, cuando el Verbo de Dios se hizo carne en el seno de la Virgen. Así alcanzó su momento culminante la revelación de Dios al hombre y se realizó en plenitud la entrega salvífica de Dios a la humanidad.

Todo ello se cumplió gracias al sí de María.

Por tanto, con su fiat la Virgen se convierte en modelo para todos los creyentes. Un sí que dijo entonces con plena disponibilidad y confirmó luego muchas veces en las situaciones más difíciles de su vida, recorriendo el camino de la fe, paso a paso, hasta la alegría de la resurrección: hasta el Regina coeli.

Los santuarios marianos, que también son numerosos en vuestra región, destacan las diversas etapas del itinerario espiritual de María, e invitan a los cristianos a seguirla, a imitarla y a caminar con ella hacia la alegría de la realización gloriosa en el reino de Dios.

3. El santuario de la Virgen del consuelo, situado en el centro mismo de la Iglesia diocesana, es ciertamente un ejemplo significativo de la devoción filial a la madre de Dios del pueblo aretino en los momentos serenos y en las pruebas.

Ante su imagen, trasladada con ocasión de esta visita al estadio municipal, tendré la alegría de llevar a cabo esta noche el acto de consagración de toda la diócesis a la Madre del Señor. Ella, que en 1796 obtuvo la liberación de la ciudad del terremoto, os libere a todos vosotros hoy y siempre de lo que amenaza la vida, la paz y la integridad de las familias y del tejido social. María os preserve de lo que insidia las conciencias, y dirija su mirada con solicitud materna hacia las situaciones de precariedad económica y moral que afectan a muchas familias.

Que tu corazón se conforte, repite hoy María a la diócesis de Arezzo-Cortona-Sansepolcro y a toda Italia. Ahí tienes a tu madre. Sí, María es madre, signo seguro de nuestra esperanza.

Queridos hermanos y hermanas, con estos sentimientos os invito a recogeros espiritualmente conmigo bajo su manto misericordioso y a invocarla con confianza.

 

© Copyright 1993 - Libreria Editrice Vaticana 

 

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