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JUAN PABLO II

ÁNGELUS

Domingo 17 de marzo de 1996

 

Amadísimos hermanos y hermanas:

1. Esta mañana he tenido la alegría de proclamar beatos a dos grandes obispos: Daniele Comboni y Guido Maria Conforti, ambos beneméritos de la actividad misionera de la Iglesia.

En el camino espiritual de la Cuaresma, el ejemplo de su celo por el anuncio de Cristo nos estimula a reavivar en nosotros el fervor apostólico y el compromiso de conversión. De este compromiso hoy deseo subrayar, en particular, el aspecto de una caridad más concreta hacia los pobres, siguiendo el ejemplo luminoso que nos han dejado monseñor Comboni y monseñor Conforti.

No, no podemos fingir que no vemos el sufrimiento de muchos hermanos, afligidos por una gran miseria. ¡Hay tanta pobreza en el mundo! Además, si dirigimos nuestra mirada a las tierras evangelizadas por los miembros de los institutos fundados por los nuevos beatos, encontramos situaciones verdaderamente intolerables. ¡El drama del hambre es el gran escándalo de nuestro tiempo! ¿Cómo se puede banquetear tranquilamente, cuando innumerables seres humanos sufren y mueren de hambre?

2. El ayuno cuaresmal implica también esto: renunciar a algo para compartirlo con quien tiene necesidad. Ciertamente para erradicar el hambre del mundo no basta la limosna. Se necesitan un nuevo sentido de justicia y estrategias políticas y económicas oportunas. Pero, sobre todo, se necesita «un proceso general de sensibilización capaz de implicar a toda la sociedad» (Mensaje para la Cuaresma de 1996, n. 4: L'Osservatore Romano, edición en lengua española, 2 de febrero de 1996, p. 4). La penitencia cuaresmal, practicada con sincero amor a Dios y al prójimo, constituye un estímulo para ir en esta dirección.

Que la Virgen santa nos infunda un poco de su sensibilidad materna, para que estemos atentos a los sufrimientos de nuestros hermanos, y nos ayude a ser como los dos nuevos beatos, que supieron partir con los pobres el pan del Evangelio junto con el pan material, ambos necesarios para una vida digna de los hijos de Dios.

 

© Copyright 1996 - Libreria Editrice Vaticana

 

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