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JUAN PABLO II

篾GELUS

Plaza de San Pedro
Domingo 20 de octubre de 1996

 

Amad疄imos hermanos y hermanas:

1. Me alegra poder rezar nuevamente con vosotros la plegaria del 聲gelus desde esta ventana, desde la que puedo contemplar la c鏕ula que el genio de Miguel 聲gel elev sobre la tumba del ap鏀tol Pedro. Agradezco vuestra participaci鏮 en esta cita mariana. Vuestra presencia me confirma el afecto con que me hab嶯s acompa鎙do durante los d燰s pasados, consol嫕dome y sosteni幯dome.

En efecto, durante mi reciente per甐do de hospitalizaci鏮, he sentido viva y constante la solidaridad no s鏊o de numerosos hermanos y hermanas en Cristo, sino tambi幯 de muchos seguidores de otras religiones, e incluso de personas lejanas de la fe. Estoy an profundamente conmovido por ello, y a todos doy las gracias de coraz鏮.

2. Hoy celebramos la Jornada mundial de las misiones. Ciertamente, todo el mes de octubre es misionero, ya que las Iglesias particulares est嫕 comprometidas en una obra de gran sensibilizaci鏮 misionera, porque 勁a misi鏮 ata鎑 a todos los cristianos, a todas las di鏂esis y parroquias, a las instituciones y asociaciones eclesiales (Redemptoris missio, 2). Se trata de una convicci鏮 que debe ser central en la vida de todo creyente, como lo fue para Mar燰 Paulina Jaricot, quien, durante el siglo pasado en Lyon, comenz la Obra para la propagaci鏮 de la fe, basada en el compromiso de la oraci鏮, del sacrificio y de la ayuda concreta. Su invitaci鏮 encontr una pronta y ampl疄ima respuesta.

Deseo hoy dar las gracias a todos los que contribuyen con generosidad a la acci鏮 misionera: 俟us renuncias y su participaci鏮 son indispensables para construir la Iglesia y testimoniar la caridad (ib., 81). Que Dios bendiga y recompense abundantemente a todos.

3. Ahora bien, an falta mucho para que se cumpla plenamente la misi鏮 que Cristo Redentor confi a su Iglesia. Por eso la Iglesia invita a todos a proseguir en la obra de cooperaci鏮 misionera: la oraci鏮, el testimonio de vida cristiana, la promoci鏮 de las vocaciones misioneras y la ayuda concreta son una urgencia tambi幯 para la generaci鏮 cristiana que se asoma al nuevo milenio.

澧鏔o no dar gracias hoy a todos los que, respondiendo a la llamada del Redentor, se entregan al servicio de sus hermanos en situaciones a veces muy dif獳iles, arriesgando incluso su vida? En este momento pienso en los trapenses de Tibhirine, en monse隳r Claverie, obispo de Or嫕 (Argelia), en monse隳r Ruhuna, arzobispo de Gitega (Burundi), y en muchos otros. Gracias a su sacrificio, el anuncio evang幨ico se difunde cada vez m嫳 en el mundo.

Que Mar燰, la Madre de Jess, nos conceda trabajar con renovado impulso en la obra de la salvaci鏮 que el Padre, en su amor, ha puesto en nuestras manos.


Despu廥 del 聲gelus

Por desgracia, este domingo de oraci鏮 misionera se ve ensombrecido por la noticia del secuestro de un numeroso grupo de alumnas de la escuela cat鏊ica de Aboke, en el norte de Uganda.

Treinta muchachas est嫕 todav燰 en las manos de sus secuestradores, mientras sus respectivas familias y la comunidad cat鏊ica viven horas de angustia por su destino.

Apelo a la conciencia de las personas responsables, para que se ponga fin a este brutal secuestro: 〉espetad la vida y la dignidad de esas muchachas! En nombre de Dios, pido su pronta liberaci鏮.

(En polaco)

Hoy Cracovia y Polonia festejan la solemnidad de san Juan de Kety. Saludo de coraz鏮 a mis compatriotas presentes en la plaza de San Pedro y a quienes se unen a nosotros mediante la radio y la televisi鏮. Os agradezco las oraciones y los buenos deseos que me hab嶯s hecho llegar con ocasi鏮 del aniversario de mi elecci鏮 a la Sede de Pedro, as como todos los gestos de cercan燰 espiritual durante el per甐do de mi hospitalizaci鏮.

En este contexto, pienso con gratitud tambi幯 en todos mis compatriotas que, con empe隳, defienden el derecho a la vida de los m嫳 inocentes e indefensos.

Oremos por nuestra patria, para que se respete en ella el derecho de todo hombre a la vida desde su concepci鏮 hasta su muerte natural. Permitidme que en este momento repita una vez m嫳 las palabras que dije el 1 de septiembre de este a隳: 俗n pueblo que asesina a sus hijos es un pueblo sin futuro. ﹔ue Dios nos guarde de ello! ﹔ue Dios nos guarde de ello! ,labado sea Jesucristo!

 

Copyright 1996 - Libreria Editrice Vaticana

 

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