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VIAJE APOSTÓLICO DE SU SANTIDAD JUAN PABLO II A
AZERBAIYÁN Y BULGARIA
ÁNGELUS
Plovdiv - Plaza Central Domingo
26 de mayo de 2002
Amadísimos hermanos y hermanas:
1. Al término de nuestra celebración, nos dirigimos a la Madre del Señor,
la toda santa, presente en medio de nosotros en la amada representación del
santo icono de Backovo.
Juntamente con vosotros me dirijo en una peregrinación ideal a aquel
monasterio y a los numerosos santuarios dedicados a ella, esparcidos en
vuestra tierra, y le repito el saludo del ángel: "Dios te salve,
llena de gracia" (Lc 1, 28).
2. María, humilde esclava del Padre, esposa fiel del Espíritu Santo,
Madre purísima del Hijo hecho hombre, resplandece ante nosotros como modelo
de vida cristiana. En su escuela se aprenden el silencio, la escucha y el
servicio, características fundamentales de la vida del discípulo.
También hoy, en nuestro mundo inquieto y a menudo extraviado, el silencio
ayuda a dejar espacio a la Palabra que salva, la escucha enseña la
atención y la ternura, y el servicio gratuito y generoso suscita
fermentos de vida solidaria y fraterna.
3. Que, con su poderosa intercesión, la Virgen María os haga
redescubrir cada día vuestra dignidad de hijos de Dios, os obtenga la
disponibilidad a cumplir la voluntad del Padre y a acoger los dones del Espíritu,
y conserve en vosotros un corazón límpido y generoso, capaz de abrirse a las
necesidades de los hermanos.
A ella, Madre de inmensa caridad, don precioso de Cristo crucificado, le pido
que ruegue por vosotros y por vuestras familias, para que se mantenga
íntegra vuestra fe, se fortalezca vuestra esperanza y sea creíble y eficaz
vuestra caridad.
María vele sobre este pueblo cristiano que está en Bulgaria, para que sepa
seguir a su Hijo Jesús con valentía y empeño, testimoniándolo ante el
mundo con la transparencia de la vida y de las obras.
© Copyright 2002 - Libreria Editrice Vaticana
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