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JUAN PABLO II
ÁNGELUS
Sábado
29 de junio de 2002
Amadísimos hermanos y hermanas:
1. Se celebra hoy la solemnidad de los apóstoles San Pedro y San Pablo,
"columnas y fundamento de la ciudad de Dios", que, "unidos en el
martirio, sellaron con su sangre el anuncio del Evangelio" (Liturgia de
las Horas). Exulta especialmente Roma, que se honra de tenerlos como sus
patronos principales.
Dirijo mi más cordial saludo a todos los peregrinos que han venido para
esta feliz celebración, y los invito a participar en la santa misa que,
Dios mediante, presidiré esta tarde, a las 18.00, aquí, en la plaza de San
Pedro.
2. En este día tan significativo, pienso especialmente en vosotros,
queridos fieles de la diócesis de Roma, y en cuantos viven en nuestra ciudad.
A la vez que felicito a los que llevan el nombre de Pedro y de Pablo, para cada
uno imploro de estos patrones celestiales paz y prosperidad cristiana.
Roma, ¡sé fiel a tu dignidad cristiana! La luz del Evangelio nada quita
a los diversos componentes de tu historia gloriosa. Más aún, los lleva a todos
a su sentido más elevado: abrir camino a Cristo, salvación de la
humanidad. Que en esta misión te sostengan siempre san Pedro y san Pablo; te
acompañe María santísima, Salus populi romani, a la que, con devota
confianza, nos dirigimos ahora.
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