Amadísimos hermanos y hermanas:
1. En los días pasados se ha celebrado en Manila, capital de Filipinas, el
IV Encuentro mundial de las familias, que se ha concluido hace algunas horas con una
solemne celebración eucarística presidida por el cardenal
Alfonso López Trujillo, presidente del Consejo pontificio para la familia y mi
legado en ese importante acontecimiento eclesial.
Muy significativo ha sido el tema del encuentro: "La familia
cristiana, buena nueva para el tercer milenio". ¡Sí! La unión fiel y
fecunda del hombre y de la mujer, bendecida por la gracia de Cristo, constituye
un auténtico evangelio de vida y de esperanza para la humanidad. Proclamaron
esta buena nueva, junto con numerosas familias filipinas, miles de familias de
toda raza y nación que acudieron a Manila para una cita religiosa tan
importante. Juntas renovaron el compromiso de ser protagonistas de la nueva
evangelización.
2. "El futuro de la humanidad se fragua en la familia", así
escribí en la exhortación apostólica Familiaris
consortio (n. 86). Se trata de una afirmación muy actual. Pero ¿de qué
familia se trata? Desde luego, no de la familia "inauténtica",
basada en los egoísmos individuales. La experiencia demuestra que esa
"caricatura" de la familia no tiene futuro y no puede dar futuro a
ninguna sociedad.
Por el contrario, la familia es "buena nueva" en la medida en que
acoge y hace suya la perenne vocación que Dios puso al comienzo de la
humanidad. Este proyecto originario de vida es compartido, gracias a Dios, también
por numerosos esposos no cristianos. Así, en nuestros días, la familia se
presenta como camino privilegiado de diálogo entre diversas religiones y
culturas y, por tanto, como camino de reconciliación y de paz.
3. A María santísima, Reina de la familia, le encomendamos los
frutos espirituales del gran encuentro de Manila, y, ya desde ahora, la próxima
cita mundial de las familias, que tendrá lugar el año 2006 en Valencia, España.
Oremos para que toda familia, como auténtica "iglesia doméstica" y
"buena nueva" de amor y de vida, sea signo de esperanza para la
comunidad eclesial y para el mundo entero.
Después del Ángelus
Se celebra hoy la Jornada mundial de los enfermos de lepra,
que ha llegado a su 50ª edición. Este año se cumple, además, el centenario
del nacimiento de su célebre iniciador, Raúl Follereau, cuyo nombre está
vinculado para siempre a la lucha contra la lepra, la pobreza y la marginación.
¡Cuán
actual es su llamamiento, que invitaba a destinar recursos no a los arsenales bélicos,
sino a combatir la miseria y las enfermedades! Estoy cerca de los hermanos y
hermanas que, por desgracia, sufren aún a causa de la enfermedad de Hansen, y
aliento a redoblar los esfuerzos para derrotarla, tanto en el ámbito sanitario
como en el social.