Amadísimos
hermanos y hermanas:
1. Este domingo
-el sexto del tiempo de Pascua- comienza la última semana del mes de mayo,
que se concluirá, el sábado próximo, con la fiesta de la Visitación de María
a santa Isabel.
En el hemisferio boreal, el mes de mayo marca el pleno reflorecimiento de la
naturaleza; también es el tiempo del "aleluya" pascual,
que resuena en toda la Iglesia, tiempo muy propicio para ofrecer a las nuevas
generaciones los dones de Cristo resucitado: el bautismo, la primera
comunión y la confirmación.
Además, el próximo jueves, con la fiesta de la Ascensión de Cristo al cielo,
comenzará la novena de Pentecostés, y las comunidades cristianas podrán
revivir la experiencia originaria del Cenáculo, donde los discípulos
perseveraban en la oración, con un mismo espíritu, en compañía de la Madre
de Jesús (cf. Hch 1, 14).
2. La presencia materna de María en medio de los Apóstoles era para ellos
memoria de Cristo: sus ojos llevaban grabado el rostro del
Salvador; su corazón inmaculado conservaba sus misterios, desde la
Anunciación hasta la Resurrección y la Ascensión al cielo, pasando por la
vida pública, la pasión y la muerte.
En este sentido, se puede decir que en el Cenáculo nació la oración del
rosario, porque allí los primeros cristianos comenzaron a contemplar con María
el rostro de Cristo, recordando los diversos momentos de su vida
terrena.
Ojalá que cada vez más se redescubra y se valore el rosario como oración cristológica y contemplativa.
3. He querido señalar dos intenciones especiales de oración para este año,
dedicado precisamente al santo rosario: la familia, por desgracia
amenazada seriamente en sus principios y valores fundamentales, y la paz en
el mundo, especialmente en Tierra Santa. Quiera el Señor que, a
pesar de la violencia feroz que sigue desencadenándose y ofende a Dios y al
hombre, se intensifique la búsqueda de soluciones justas y negociadas, para
garantizar a todos los pueblos la serenidad y la paz.
A María, a la que ayer celebramos como
"Auxiliadora", nos dirigimos ahora con el canto del Regina
caeli.
Después del Regina
Caeli
Saludo a los peregrinos de lengua española presentes en la oración del
Regina caeli, de modo especial a los fieles de la parroquia de Santa Juliana y
Semproniana, de Barcelona. Os exhorto a dar testimonio, con vuestro ejemplo, del
mandamiento nuevo del amor que proclama la liturgia de este domingo pascual. ¡Muchas
gracias!
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