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JUAN PABLO II
AUDIENCIA
1. La tradicional audiencia del miércoles tiene
lugar hoy en el clima litúrgico y espiritual del Adviento, intensificado aún
más ante la cercanía de las fiestas navideñas. La novena de la santa
Navidad que estamos viviendo estos días constituye un itinerario litúrgico
que nos acompaña en nuestro esfuerzo de preparación para la celebración del
gran "hecho" acaecido hace veinte siglos: nos invita a meditar
en los aspectos profundos del misterio de la Encarnación y a acogerlos en
nuestra vida. Saludo muy cordialmente a los peregrinos venidos de México, Argentina y Chile, así como de otros países latinoamericanos y España. Os invito a preparar vuestro corazón para la venida del Hijo de Dios hecho hombre, acogiéndole con gozo en las familias y comunidades. Dejad que él transforme vuestras vidas, suscitando sentimientos de reconciliación y de paz, de amor y de solidaridad, y que su presencia se haga particularmente cercana durante el gran jubileo del año 2000. ¡Feliz Navidad! (A un grupo de peregrinos eslovacos) Queridos hermanos y hermanas, en la cercanía del gran jubileo, os deseo que el Hijo de Dios, Luz del mundo, nacido por nosotros de la Virgen María, conceda a todos la gracia de crecer en el amor, para que nadie camine en tinieblas. Llevad este mensaje a todas las regiones de vuestra patria. Con estos deseos os bendigo. (En polaco) Queridos hermanos y hermanas, el villancico que habéis cantado expresa de modo profundo el clima de la Navidad del Señor y nos introduce en el misterio de los acontecimientos que sucedieron en la noche de Belén, cuando el Dios inefable se rebajó hasta sus criaturas, asumió la naturaleza humana y se hizo hombre por nuestra salvación... La Navidad de este año tiene una elocuencia particular: a medianoche de la Vigilia se abrirá la Puerta santa, y en la solemnidad de la Navidad comenzarán en todas las diócesis del mundo las celebraciones del gran jubileo. Los cristianos viviremos el año 2000 como recuerdo de la Encarnación, de la venida al mundo de Jesucristo, verdadero Dios y perfecto hombre. (A los jóvenes, enfermos y recién casados) La solemnidad de la Navidad, que este año coincide con la apertura del gran jubileo del año 2000, nos invita a fijar nuestra mirada en el misterio de la encarnación del Verbo. Mirad a Cristo, queridos jóvenes, para que vuestra vida esté siempre iluminada por su presencia. Vosotros, queridos enfermos, recibid del misterio de la Navidad serenidad y consuelo. Y vosotros, queridos recién casados, seguid el ejemplo de la Sagrada Familia de Nazaret, modelo de toda familia cristiana. A cada uno deseo una santa y feliz Navidad: el Niño Jesús llene el corazón de todos de la alegría verdadera que él vino a traer a la humanidad. Os bendigo a todos.
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